Se presentan las siguientes disposiciones en el Capítulo Fundacional de los Caballeros de San Juan Diego del Tepeyac, del Templo del Espíritu Santo y Portadores de la Cruz de Cristo. Soberana y Militar Orden de Caballeros Crucíferos, con ánimo de que sirvan para que cada uno se ayude a observar fielmente el cumplimiento de su vocación y para que los demás colaboren en la medida de su responsabilidad, solidaridad de estado y caridad, a que cada uno adquiera el don del discernimiento de espíritus para que cumpla libre y fielmente con el encargo que Dios Todo Poderoso le ha dado. Este es el fundamento de toda obediencia y de toda observancia de las presentes disposiciones, el de la libertad de los Hijos de Dios, no el de poner pesadas cargas sobre los hombros de los que las observen, de sentirse o parecer más que el prójimo, discriminarlo o excluirlo, sino de ser su verdadero y humilde servidor, de modo que podamos reconocernos ante todos como discípulos de Cristo, por el amor de unos a otros.

Convento de Porta Coeli,

Santiago Cuauhtenco, Amecameca, Estado de México,

9 de diciembre de 2003, fiesta de San Juan Diego.

“...ha llegado el momento de las bodas del Cordero. Su esposa se ha preparado: se le ha permitido vestirse de lino fino, limpio y brillante, porque ese lino es la recta conducta de los que pertenecen al pueblo de Dios." (Apc. 19. 3-6)

ESTATUTOS DE los Caballeros de San Juan Diego del Tepeyac, del Templo del Espíritu Santo y Portadores de la Cruz de Cristo. SOBERANA Y MILITAR ORDEN DE Caballeros Crucíferos.

CAPITULO 1.

De la Constitución de la Orden Crucífera, del Nombre, Domicilio y Duración.

Art. 1.-En ejercicio de los derechos y en cumplimiento de los deberes que establece el Código de Derecho Canónico de la Iglesia Católica, especialmente en el Canon 216, referido a la misión apostólica de los fieles de la Iglesia, al 221.1 referido al deber de ayudar a la Iglesia en sus necesidades, especialmente en obras de apostolado y caridad; el 223.1 referido al ejercicio de los derechos en función del bien común de la Iglesia, así como también para cumplir lo establecido en el Canon 298.1 referido a las asociaciones entre fieles con clérigos y religiosos y el 299.1, referido a la forma de establecer dichas asociaciones, como acuerdo privado entre estos fieles y del 307.3 que autoriza también a participar a religiosos en estas asociaciones, con las restricciones correspondientes; también para cumplir el mandato del Canon, 225.1 referido al apostolado y obligación apremiante de trabajar para que el mensaje divino de salvación sea conocido y recibido por todos los hombres, y del Canon 225. 2. que señala el deber de impregnar y perfeccionar el Orden temporal con el espíritu evangélico; el Canon 227, referente al derecho de que a los fieles laicos se les reconozca en los asuntos terrenos aquella libertad que compete a todos los ciudadanos y al usar de esa libertad con acciones inspiradas por el espíritu evangélico y acordes con la doctrina propuesta por el magisterio de la Iglesia, evitando a la presentar como doctrina de la Iglesia su propio criterio, en materias opinables; adquirir el conocimiento para la finalidad establecida en el Canon 229.1 y en el marco del Canon 215 respecto del derecho a fundar y dirigir libremente asociaciones para fines de caridad o piedad, o para fomentar la vocación cristiana en el mundo; y también a reunirse para procurar en común esos mismos fines, se fundo el domingo 11 de mayo de 2003 el movimiento que se denomina: “Caballeros de San Juan Diego del Tepeyac, del Templo del Espíritu Santo y Portadores de la Cruz de Cristo. Soberana y Militar Orden de Caballeros Crucíferos”, como Asociación Privada de Fieles.

Art. 2.- En cumplimiento de lo que establece el Canon 304.1, referido a la elección del nombre y su característica, se establece el siguiente: “Caballeros de San Juan Diego del Tepeyac, del Templo del Espíritu Santo y Portadores de la Cruz de Cristo. Soberana y Militar Orden de Caballeros Crucíferos”.

I. También se reconoce por los nombres cortos siguientes, los se utilizarán indistintamente, procurando aquel o aquellos que se fijen de mejor manera entre los Crucíferos y entre los fieles:

  1. Asociación de San Juan Diego del Tepeyac.
  2. Asociación del Templo del Espíritu Santo.
  3. Asociación de la Cruz de Cristo.
  4. Asociación Crucífera.
  5. Congregación de San Juan Diego del Tepeyac.
  6. Congregación de San Juan Diego.
  7. Congregación San Juan Diego.
  8. Congregación del Tepeyac
  9. Congregación de la Virgen de Guadalupe del Tepeyac.
  10. Crucíferos.
  11. Orden Crucífera.
  12. Caballeros Crucíferos.
  13. Caballeros de San Juan Diego.
  14. Caballeros del Tepeyac.
  15. Caballeros de San Juan Diego del Tepeyac.
  16. Caballeros del Espíritu Santo.
  17. Caballeros de la Cruz de Cristo.
  18. Caballeros del Templo del Espíritu Santo.
  19. Templarios Crucíferos del Tepeyac.

II. Los lemas de la Orden Crucífera son:

  1. “Stat Crux Dum Volvitur Orbis”.
  2. “Crux Sancta Sit Mihi Lux; Non Draco Sit Mihi Dux. Vade Retro Satana ; Ipse Venena Bibas.”
  3. “Tuyo es el Reino, el poder y la Gloria por Siempre Señor”.
  4. “Hágase tu voluntad y no la mía”.
  5. “Este es mi hijo amado, escúchenlo”.
  6. “Al nombre de Jesús toda rodilla se doble, en el cielo, en la tierra y en el abismo”.
  7. “En esto reconocerán que son mis discípulos, en que se aman los unos a los otros”
  8. “¿No estoy yo aquí que soy tu madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy la fuente de tu alegría? ¿No estás en mi regazo, en el pliegue de mi manto y en el cruce de mis brazos? ¿Necesitas alguna otra cosa?”

III. Los símbolos de la Orden Crucífera son:

  1. La Cruz de San Benito.
  2. La Cruz de la Cartuja.
  3. La Cruz celta.
  4. Las manos de la Virgen de Fátima unidas con el Santo Rosario.
  5. Las manos del Sacerdote elevando la Ostia Consagrada para su adoración.
  6. Las manos del sacerdote con el Cáliz para su adoración.
  7. Un caballero sosteniendo la espada con sus dos manos en el centro de su pecho, con la punta hacia abajo y sobresaliendo la Cruz.

IV. Los hábitos de penitencia de la Orden Crucífera son:

  1. Escapulario cartujano negro, con capucha blanca y Cruz de San Benito impresa en pecho y espalda.
  2. Escapulario cartujano negro, con capucha blanca, con Cruz celta en pecho y espalda, para los integrantes ecuménicos que provengan de congregaciones cristianas no católicas o no cristianas, a tenor del derecho.
  3. Capa negra para los integrantes con derecho pleno.
  4. Capa blanca para los seminaristas y sacerdotes, y para quienes hayan hecho votos privados perpetuos.
  5. Coguya negra en forma de capa con capucha blanca, con Cruz de San Benito impresa en el hombro, para los que pertenecen a la Orden Crucífera bajo la observancia señalada en el Artículo 25, inciso a).
  6. Rosario en la mano izquierda. No se ajustan a este inciso los que visten según el inciso b).
  7. Escapulario cartujano blanco con capucha y Cruz de San Benito impresa en pecho y espalda de color rojo y capa blanca, con las Cruz de San Benito en el hombro y en la espalda, también de color rojo, para: los ermitaños y los que ejercen la denuncia profética; las vírgenes y quienes prometan voto de virginidad y para los que hayan repartido todos sus bienes y sigan cualquier de las observancias de la Orden Crucífera.
  8. Otras vestimentas que se acuerden en el espíritu del hábito que se menciona en este artículo.

V. Los hábitos de la Orden Crucífera tienen la virtud del Escapulario de la Virgen del Carmen y pueden ser impuestos por algún párroco o vicario de parroquia o por algún sacerdote o diácono que no tenga impedimento canónico a tenor de las presentes regulaciones y en la celebración correspondiente.

  1. La vestimenta que constituye el hábito crucífero bajo ninguna circunstancia es vestimenta clerical, sino saco de penitencia; rechazo de las modas del mundo y signo de estar recluido en una celda con Cristo en María, por eso siempre se usa la capucha; recuerdo constante de los novísimos: muerte, juicio, infierno y gloria.
  2. Los hábitos no confieren a la persona que los porta otra particularidad o atribución que la de un penitente, de una persona que está en continua compunción del corazón, cumpliendo con un compromiso que contrajo por voto privado con Dios Nuestro Señor de consumar su consagración bautismal cada día.
  3. La interpretación de la portación de hábitos, frente a las demás personas, es que solamente es un referente de penitencia, de que quien lo porta se esfuerza por cumplir diariamente los votos privados con que se comprometió con Dios Nuestro Señor.
  4. Bajo ninguna circunstancia la portación de hábito implica función clerical, ni ministerial alguna, de las reservadas exclusivamente por el derecho a los integrantes del clero.
  5. Bajo ninguna circunstancia y de ninguna manera se asumirá ni se interpretará, ni se permitirá o solapará interpretación o ejercicio de comunicaciones privadas o públicas por parte de los crucíferos o por parte de terceros que con la portación de los hábitos crucíferos se pretenda clericalizar ni suplantar la autoridad eclesiástica o clerical de alguna persona, institución o congregación.
  6. Los hábitos se portarán bajo estricto cumplimiento de estos estatutos y los reglamentos que de estos emanen, y bajo ninguna circunstancia se permitirá la difamación por ninguno y a alguno de los caballeros crucíferos seglares cuando se señale a la congregación o a alguno de sus integrantes como clericalizante, que se haya clericalizado o que pretenda hacerlo.
  7. Todo abuso será causa de proceso judicial tanto en el sentido de que algún caballero crucífero se tome atribuciones clericales o de ministerios que no le corresponden, por suplantación de funciones, en el marco del derecho y en el marco de las leyes civiles correspondientes, con independencia del cargo o ministerio que ostente. También en el caso de terceros que pretendan difamar, señalen, afirmen, conjeturen o infundan y/o difundan dudas respecto de algún crucífero o respecto de la Orden, mediante dichos comunicados a segundos o a terceros, o a través de los medios de comunicación, respecto de la palabra o expresión, escrita o pronunciada: clericalizar. Ello se aplicará con independencia del cargo o ministerio que ostenten.
  8. Los prejuicios de personas respecto de la portación de hábitos por parte de los caballeros crucíferos, que sean comunicados a segundos o a terceros o por los medios de comunicación, serán asumidos por la Orden como actos de discriminación y en consecuencia se deberán hacer los procesos judiciales correspondientes.
  9. En ningún caso se dejarán de usar los hábitos en el marco de las presentes regulaciones por la inconformidad de terceros.
  10. Los hábitos serán elaborados cuando se pueda, con tela de paño, pero siempre ha de privilegiarse el uso de telas de uso corriente.

VI. Definición sobre el nombre de “Caballeros de San Juan Diego del Tepeyac, del Templo del Espíritu Santo y Portadores de la Cruz de Cristo. Soberana y Militar Orden de Caballeros Crucíferos”:

  1. “Caballeros”. Se refiere a que sus integrantes son fieles cristianos y no cristianos bajo las prescripciones canónicas, seglares, religiosos y sacerdotes, e incluye genéricamente no solamente a los varones sino también a las mujeres, sin importar su edad, condición social, económica, política y/o de credo religioso, siempre y cuando, si son católicos, no tengan alguna restricción canónica, y si son de otros credos, que al menos coincidan con el decálogo en los términos de convivencia ecuménica que establece el derecho. La definición de caballero incluye las características de la caballería como se entendió en la Edad Media, de los caballeros que sirvieron a la consolidación de reinos y de los caballeros de órdenes seglares cristianas, por lo este movimiento es de origen seglar pero integrado por todos los fieles que se comprometan a buscar con sus actos cotidianos la santidad y la perfección cristiana, sirviendo a Cristo, Señor de señores y Rey de reyes. Caballero también incluye la definición de las virtudes del guerrero en el sentido de ser aquel que protege a los demás del enemigo: demonio, mundo y carne. En el caso Crucífero, el guerrero se reviste de las virtudes cristianas para servir a Dios y a su prójimo con honor, verdad y justicia. Por tanto su perfil es de aquel que ama más que los demás a Dios y a su prójimo, que sirve más que los demás, que da más que los demás, que soporta más que los demás y que es manso y humilde de corazón, prudente como la serpiente y manso como las palomas.
  2. “De San Juan Diego”. Con tales virtudes caballerescas los Crucíferos imitan las virtudes de San Juan Diego, quien mereció que la Virgen de Guadalupe quedara impresa en su ayate e igualmente quedara impresa como fiel imagen en su alma, no como un recuerdo, sino como la configuración misma de su ser íntimo, al modo como San Juan Diego tenía tal semejanza con la Santísima Virgen María que mereció proclamar la construcción de su templo, hecho de hombres cuyas almas deben asumir la semejanza de María, que es la perfecta semejanza de Cristo. Los Crucíferos son Caballeros de San Juan Diego porque imitando a San Juan Diego y teniéndolo como patrón imitan sus virtudes para alcanzar una perfección semejante a la de él.
  3. “Del Tepeyac”. Fue en el cerro del Tepeyac donde San Juan Diego recibió la perfecta imagen de la Virgen María. Místicamente los Crucíferos son del Tepeyac porque suben con el esfuerzo de sus acciones cotidianas de imitación de San Juan Diego y con ello de la Virgen María, el cerro del Tepeyac. Esta subida es la iniciación con la cual los Crucíferos reciben la iluminación e incrementar constantemente en ellos la Gracia Santificante que los hace imitadores de Cristo. La subida al cerro del Tepeyac es el camino de perfección del Crucífero y la construcción del templo místico en ellos, como lo enseña San Luis de Montfort, “Subida al Cerro del Tepeyac” y “La Violencia del Reino de Dios. Crucífer vs. Lucifer”.
  4. “Del Templo del Espíritu Santo”. Los Crucíferos construyen en sí mismos un templo que es el templo de Dios en sus cuerpos, en sus mentes, en sus almas y en su corazón donde construyen el trono de Dios. La Virgen María es el Templo de Dios por lo que para construir el Templo de Dios, cada Crucífero debe obrar con María, en María, por María y para María en un escenario diario de la compunción del corazón. Así cumplen la misión Ordenada a nuestro padre San Juan Diego de construir el Templo de Dios semejante a María en la efusión del Espíritu Santo, que es la explosión del amor de la Santísima Trinidad en María para Cristo, en beneficio de toda la humanidad.
  5. “Portadores de la Cruz de Cristo”. Crucificar al hombre viejo es la única vía para la resurrección del hombre nuevo en Cristo, por el bautismo y los demás sacramentos, en la compunción del corazón. Los Crucíferos se llaman así por portar la Cruz de Cristo en cada uno de sus actos, esto es, en un estado permanente de compunción del corazón, mediante el cual alcanzará cada uno la crucifixión de sí mismos de la forma más perfecta al asumir la crucifixión mística que María sufrió con la crucifixión de Cristo, por la cual Dios Nuestro Señor, habiéndole regalado por soberana y eterna voluntad, anteriormente, el ser Llena de Gracia desde su concepción, templo, trono y sagrario de la Santísima Trinidad, la convirtió además en corredentora de la humanidad, regalo soberano y singular de la voluntad divina que solamente se dará a quienes sean crucificados místicamente con María, para imitar perfectamente el ser crucificados con Cristo, como lo fue María. El hombre crucificado como Cristo, esto es, el que con la negación de sí mismos y la afirmación de María en él, es crucificado místicamente como María, es el que obtiene el perfecto traje de fiesta en el banquete de las bodas del cordero y se convierte en perfecto templo de la Santísima Trinidad.
  6. “Soberana”. La soberanía proviene de poner toda la vida del Crucífero al servicio de Dios. En este sentido el Crucífero es soberano con la libertad de los hijos de Dios para hacer el bien y obrar la justicia, sin restricción alguna. Siendo soberanos obedecen a Dios antes que a los hombres y a sus caprichos y/o pasiones, empezando por los propios. La congregación es soberana porque como se desprende del Artículo 1 de estos estatutos, tienen soberanía para cumplir todo lo que allí se expresa, sin restricción de naturaleza alguna.
  7. “Militar”. Todos los Crucíferos realizan sus actividades con disciplina militar de soldados de Cristo por el Sacramento de la Confirmación, por eso asociadamente también forman un ejército al servicio del alcance de sus objetivos. De modo particular, militar también se refiere al ala de milicia crucífera, que tiene estructura de ejército, cuyas armas exclusivamente son las virtudes cristianas y las virtudes militares de los ejércitos del mundo, pero con mayor perfección, ya que sirven al Rey de Reyes.
  8. “Orden”. Los Crucíferos constituyen colectivamente una Orden, esto es una corporación de hombres religiosos. Sin importar que en una comunidad humana haya sólo uno de ellos, se asocia místicamente al resto de los Crucíferos en la comunión de los santos. No es una Orden porque haya recibido una autorización eclesiástica como “Orden Religiosa” con los derechos y deberes que establece para ese tipo de congregaciones el derecho canónico, sino por la voluntad de los Crucíferos de ordenar sus vidas a la imitación de Cristo. Lo religioso no proviene de vestir un hábito, ni de un documento eclesiástico, sino de la imitación de Cristo que los Crucíferos se comprometen a vivir diariamente con todos sus actos.
  9. “Caballeros Crucíferos”. Resume la misión de la Orden como una colectividad dedicada a portar la Cruz de Cristo con sus vidas con las virtudes cristianas y de caballeros que construyen el templo de Dios en sí mismos imitando las virtudes de María como lo hizo nuestro padre San Juan Diego.

Art. 3.- Los Caballeros Crucíferos tanto individual como asociadamente obedecen a sus legítimos superiores que se desprenden del derecho canónico, según el estado de vida de cada uno y de las leyes civiles. Por tanto rechazan todo aquello que contradiga a lo establecido en el Código de Derecho Canónico de la Iglesia Católica y en el Catecismo Oficial de la Iglesia Católica y se ajustan en todo al magisterio de la Iglesia, del SS el Papa, de la Conferencia Episcopal y del Ordinario, en materia de fe y de costumbres. Asimismo a las leyes civiles de cada país y a las autoridades locales de cada país que de estas emanan, cuando dichas leyes y las acciones de las autoridades al interpretarlas y/o al aplicarlas, sean acordes con la dignidad humana. Obedecen también a la autoridad moral de quienes la tengan y obedecen a cualquier persona cuando lo que ordena es congruente y consecuente con el Evangelio, con estos estatutos y/o con el derecho, independientemente de si la persona que ordena tiene autoridad o calidad moral, según los hombres.

  1. La Orden Crucífera no requiere de autorización general, especial o particular de autoridades civiles o eclesiásticas, para existir y/o realizar sus actividades o para desarrollar sus planes, ni para la imposición de hábitos o su uso, toda vez que todas sus prácticas han sido aprobadas y recomendadas por los sucesores de San Pedro a lo largo de la historia y no han sido canceladas por la autoridad eclesiástica y están protegidas por las leyes civiles. Sin embargo, se podrá informar cordialmente cuando sea prudente y necesario, de las actividades y se llevará archivo de todos los informes.
  2. La oposición particular de personajes de la autoridad civil, eclesiástica o de miembros del clero a las actividades de la Orden Crucífera, individuales o asociadas, en materias fundamentales de la actividad crucífera, tales como observancias y apostolados, no es motivo de inactividad. En caso de controversias, sin dejar de lado la actividad, se seguirán las vías que marca el derecho para su resolución y en los casos de patente injusticia de la oposición de autoridades civiles o eclesiásticas a las actividades de la Orden, estas no solamente permanecerán inalteradas sino que se reforzarán, incluso haciendo valer el respaldo de las legislaciones civiles del país que corresponda y/o internacionales. Bajo ninguna circunstancia se dejará de denunciar civil o penalmente a quienes, al respaldo de su autoridad civil o clerical, comuniquen a una o varias personas, por cualquier medio, en el púlpito o en cualquier parte, por ellos mismos o a través de terceros, versiones que alteren la percepción que de los crucíferos emana de estos estatutos, o que utilicen su autoridad civil o clerical para violar los derechos de los fieles en cualquier materia.
  3. Por invitación del Ordinario, se podrán constituir como asociaciones con derecho diocesano y/o con derecho pontificio. En este último caso los derechos pasan automáticamente al gobierno internacional de la Orden.
  4. A tenor de los presentes estatutos, los Caballeros Crucíferos tienen soberanía para desarrollar observancias y apostolados, así como vivir la espiritualidad crucífera individualmente o asociadamente. En lo casos de obediencias individuales, estas se regirán por los Procuradores de Observancias y Apostolados correspondientes en la más amplia libertad de la estricta observancia de deberes que cada uno tome. Estas sólo se recomiendan a petición de los interesados tras un periodo de trabajo asociado no menor de seis meses y sin detrimento de la justicia y del derecho, haber vivido pruebas de resistencia en la humildad y habiendo tomado votos permanentes.
  5. Los Caballeros Crucíferos son soberanos e independientes por la estricta vigilancia que ellos mantienen sobre sí mismos y que asociadamente piden de la sociedad civil, de los gobiernos y del clero, en las materias que señalan los estatutos, en el cumplimiento de la observancia que eligen, que les da el gobierno de sus personas y la libertad de los Hijos de Dios, y por el voto de obediencia crucífera alcanzan la perfecta soberanía en la Iglesia y con Cristo; al servicio de todos los hombres, sin detrimento de la justicia y el derecho. Asociadamente la Orden Crucífera obedece al legítimo sucesor de Pedro en todas las materias en que él tiene autoridad sobre los cristianos.
  6. Los Caballeros Crucíferos no participan, ni promueven, individual o asociadamente, fiestas mundanas o fiestas patronales con prácticas o tradiciones del pueblo o más allá de la liturgia, aunque sean promovidas por párrocos u obispos. En lugar de ello promueven el conocimiento y la imitación de la vida y de las virtudes de los santos y los héroes, así como el arrepentimiento de los pecados y la conversión hacia una vida cristiana, privilegiando el vivir la verdadera fiesta de los Hijos de Dios que es la Eucaristía en la liturgia y en la extensión a la vida con el amor al prójimo como a sí mismo y a la alegría verdadera en la tierra, que señala el Evangelio, al ser objeto de persecución por causa de la justicia y de Cristo. También la alegría celestial que revela Cristo, cuando dice que hay más alegría en el cielo por un pecador que se arrepiente que por 99 justos que no necesitan de arrepentimiento. Estas son las verdaderas fiestas crucíferas, dignas de vivirse intensamente, no los festejos mundanos expresados en fiestas patronales.
  7. La obediencia entre los crucíferos ha de entenderse siempre en el sentido cartujano, a saber, que aquel que tenga autoridad sobre su prójimo ha de imitar siempre a la Santísima Virgen María en todo cuanto disponga por obediencia, buscando siempre, con la práctica de las virtudes y la observancia estricta de su compromiso cristiano en la caridad, la oración y la penitencia, el don del discernimiento de espíritus y la sabiduría de la justicia de Dios, de modo que todo ejercicio de autoridad sea en virtud de discernimiento de lo que el Espíritu Santo quiere del prójimo para su salvación y santificación, acorde con el modo más prudente de ejercerla para cada uno de los temperamentos de las personas y jamás por caprichos o intemperancias, teniendo siempre frente de sí la perspectiva del juicio que corresponderá a quienes Dios ha confiado la guía de sus semejantes y en quienes ha depositado el ejercicio de su autoridad, su justicia y la expansión de su Reino, por este oficio.

Art. 4.- La dirección electrónica de la Orden Crucífera es www.cruciferos.com y la dirección electrónica es: comandanciageneral@cruciferos.com, sin detrimento de que en el futuro existan más direcciones electrónicas.

Art. 5.- La duración de la Orden Crucífera es por tiempo indefinido.

CAPITULO 2

Del Objeto

Art. 6.- Conforme lo establece el Canon 304.1, los Caballeros de San Juan Diego del Tepeyac, del Templo del Espíritu Santo y Portadores de la Cruz de Cristo. Soberana y Militar Orden de Caballeros Crucíferos, tiene por objeto a tenor de los cánones 298 y 327:

  1. Fomentar una vida cristiana más perfecta.
  2. Promover el culto público.
  3. Promover la doctrina cristiana, especialmente la contenida en el Catecismo Oficial de la Iglesia Católica, atendiendo a los cánones 773 a 780, a través de todos los medios de comunicación, según los cánones 822 y 823.
  4. Promover la educación cristiana católica para los fieles a través de escuelas y educación en ciencias religiosas, filosofía, teología y especializaciones diversas, con la característica tener costos similares a las de las universidades públicas, dirigida a fieles de escasos recursos económicos, según los cánones del 793 al 821 y 1136. Promover la educación cristiana a través de diversos institutos que no requieran de reconocimiento o validez oficial gubernamental.
  5. Realizar diversas actividades de apostolado.
  6. Realizar iniciativas para la evangelización.
  7. Realizar y promover obras de piedad o de caridad.
  8. Animar con espíritu cristiano el Orden temporal.
  9. Fomentan una más íntima unión entre la fe y la vida.
  10. Promover las vocaciones del diaconado permanente, sacerdotales, religiosas.
  11. Promover la vida eremítica y la consagración de las vírgenes, a tenor de los cánones 603 y 604.
  12. Apoyar al Ordinario del lugar en las iniciativas propias de su oficio y del oficio de los Crucíferos.
  13. Apoyar a los Párrocos en sus actividades.
  14. Operar bajo vigilancia de la autoridad eclesiástica competente, para cuidar que se conserve la integridad de la fe y de las costumbres, y evitar que se introduzcan abusos, evitar la dispersión de fuerzas y que el ejercicio del apostolado se Ordene al bien común.
  15. Contar con consejeros espirituales a tenor del Canon 324.2.
  16. Administrar los bienes que posea la Orden Crucífera para alcanzar estos objetivos según las prescripciones de estos estatutos y a tenor del Canon 325.1.
  17. Colaborar con las otras asociaciones de fieles, a tenor del Canon 328.
  18. Promover el ecumenismo bajo los criterios del derecho y las recomendaciones del Consejo Episcopal correspondiente.
  19. Participar y promover la participación de los fieles en la Liturgia de las Horas en cada Parroquia a tenor del Canon 1174, para lo cual también se promoverá el Canto Gregoriano.
  20. Cuidar de que los miembros de su Orden Crucífera se formen debidamente para el ejercicio del apostolado propio de los laicos, a tenor del Canon 329.
  21. En el marco de lo que Ordena al Canon 309, dar normas peculiares que se refieran a la Orden Crucífera, de celebrar reuniones y designar a los presidentes, oficiales, dependientes, y a los administradores de los bienes.
  22. En el marco de los cánones 321 y 324.1, dirigir y gobernar la Orden Crucífera de acuerdo con las prescripciones de los estatutos y designar libremente al presidente y oficiales.

Art. 7.- La Orden Crucífera no desarrollará actividades con fines de lucro.

CAPITULO 3

De los medios para alcanzar el objeto de la Orden Crucífera

Art. 8.- La Orden Crucífera utilizará, de manera general, todos los medios recomendados por el Código de Derecho Canónico, el Catecismo Oficial de la Iglesia Católica, los Documentos Pontificios, los documentos de las Conferencias Episcopales, los documentos del Ordinario del lugar y las reglas de los santos, así como otros que recomiende el Papa y los Ordinarios para alcanzar su objeto.

Art. 9.- Para alcanzar su objeto, la Orden Crucífera establece el cumplimiento de lo siguiente:

  1. Los Mandamientos de la Ley de Dios.
  2. Los Sacramentos de la Iglesia Católica.
  3. Los Mandamientos de la Iglesia Católica.
  4. El cumplimiento de las 14 obras de misericordia.
  5. El rezo del Santo Rosario, del Vía Crucis y de la Corona del Señor de la Misericordia.
  6. El cumplimiento de votos matrimoniales de los que están casados.
  7. El cumplimiento de los votos de los que son religiosos.
  8. La obediencia de los Diáconos y presbíteros al Ordinario.
  9. La obediencia de los fieles al superior legítimo en el marco de las leyes y el derecho y el ejercicio permanente de sus derechos legítimos.
  10. Los Instrumentos de las buenas obras recomendados en la Regla de San Benito.
  11. Imitación de las virtudes de San Juan Diego.
  12. Desarrollo de uno o varios oficios evangélicos de los que establece el reglamento correspondiente, aplicables a todos los cristianos.
  13. El voto público o privado, que establezcan los Crucíferos, cada quien en su estado de vida, por lapsos determinados de tres, seis meses, un año, tres años y perpetuos, especialmente de los votos de obediencia, pobreza, castidad, estabilidad, conversión de costumbres, esclavitud a la Santísima Virgen María y víctima de amor, conforme a lo establecido en los cánones 1191 a 1998 y según el espíritu del Código de Derecho Canónico, el Catecismo Oficial de la Iglesia Católica y el que se desprende este estatuto.
  14. El cumplimiento de las actividades de apostolado de cada Crucífero, sean estas de simple asociado, establecidas en lo incisos anteriores, tanto como de apostolado y de gobierno, que se establecen en los artículos correspondientes.
  15. Participación en la Liturgia de las Horas, como lo recomienda el Canon 1174, con Canto Gregoriano.
  16. El cumplimiento de los acuerdos ecuménicos entre las Iglesias, a tenor del derecho, por parte de los integrantes que realicen este apostolado y de los integrantes de comunidades cristianas no católicas o comunidades no cristianas.
  17. La observancia, en el seno de la Orden Crucífera, de alguna regla de vida de las que ha aprobado la Iglesia.

Ello se resumen en: la vida de la gracia santificante de cada uno, en el estado de vida en que se encuentre, en cumplimiento de los deberes y responsabilidades que le son propios, imitando a San Juan Diego para alcanzar la imagen de la Santísima Virgen María, por su ordinaria imitación, con el propósito de conocer a Dios Padre y a su enviado Jesucristo, en el amor del Espíritu Santo, ya que en esto último consiste la vida eterna.

Art. 10.- Los instrumentos de las buenas obras recomendados en la Regla de San Benito son los siguientes:

1.- Ante todo, amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas.

2.- Amar al prójimo como a sí mismo.

3.- No dar ni desear mal a nadie.

4.- No cometer adulterio; no desearlo ni consentir en pensar en este.

5.- No hurtar.

6.- No codiciar algún bien ajeno.

7.- No mentir ni levantar falso testimonio.

8.- Honrar a sus padres y a todos los hombres.

9.- No hacer a otro lo que no quieren para sí.

10.- Negarse a sí mismo para seguir a Cristo.

11.- Mortificar al cuerpo propio.

12.- No abrazarse a los deleites.

13.- Amar y practicar el ayuno.

14.- Dar a los pobres.

15.- Vestir al desnudo.

16.- Visitar a los enfermos.

17.- Enterrar a los muertos.

18.- Socorrer al atribulado.

19.- Consolar al afligido.

20.- Hacerse extraño a la conducta del mundo.

21.- No anteponer nada al amor de Cristo.

22.- No satisfacer la ira.

23.- No guardar resentimiento.

24.- No tener dolo en el corazón.

25.- No dar paz fingida.

26.- No abandonar la caridad; abrazarse a ella.

27.- No jurar, no sea que se jure en falso.

28.- Decir la verdad con el corazón y con la boca.

29.- No devolver mal por mal.

30.- No injuriar a otro; llevar con paciencia las injurias que se les hicieren.

31.- Amar a los enemigos.

32.- No maldecir a los que maldicen, sino bendecirles con la boca y con el corazón.

33.- Sufrir persecución por la justicia.

34.- No ser soberbio.

35.- No ser dado al vino.

36.- No ser glotón.

37.- No ser soñoliento.

38.- No ser perezoso.

39.- No ser murmurador.

40.- No ser detractor.

41.- Poner en Dios toda su esperanza.

42.- Cuando viere en sí algo bueno, atribúyalo a Dios, no a sí mismo.

43.- El mal, en cambio, impúteselo a sí mismo y piense siempre que es obra suya.

44.- Temer al día del juicio.

45.- Sentir terror al infierno.

46.- Anhelar y suspirar con todo el afán espiritual por la vida eterna.

47.- Tener cada día presente ante sí a la muerte.

48.- Velar a todas horas sobre los actos de su vida.

49.- Tener por cierto que Dios le está mirando en todo lugar.

50.- Estrellar enseguida en Cristo toda tentación, todos los malos pensamientos que sobrevengan a su corazón y manifestarlos al padre espiritual.

51.- Guardar su mente y su boca de palabras malas y perversas.

52.- No ser amigo de hablar mucho.

53.- No decir palabras vanas o que exciten a la risa.

54.- No gustar de reír mucho ni estrepitosamente.

55.- Oír de grado las lecturas santas; huir de las lecturas vanas y de la televisión o el radio y de las diversiones.

56.- Darse con vigilancia y frecuencia la oración.

57.- Confesar a Dios todos los días en la oración con lágrimas y gemidos las culpas pasadas, vivir diario la compunción del corazón.

58.- Corregirse en adelante de todas sus culpas.

59.- No satisfacer los deseos de la carne.

60.- Aborrecer la propia voluntad.

61.- Obedecer en todos los preceptos de sus superiores, aún cuando estos obraren de otro modo, acordándose del precepto del señor: "Haced lo que dicen, pero no hagan lo que ellos hacen".

62.- Buscar ser tenido en nada. No querer ser tenido por santo antes de serlo, más serlo en efecto para que lo digan con verdad.

63.- Practicar con obras todos los días los preceptos del Señor.

64.- Amar la castidad y buscar la virginidad de espíritu.

65.- No aborrecer a nadie.

66.- No abrigar celos.

67.- No obrar por envidia.

68.- No amar las disputas.

69.- Huir de la altivez.

70.- Venerar a los ancianos.

71.- Amar a los jóvenes y a los niños.

72.- Orar por los enemigos en el amor de Cristo.

73.- Reconciliarse antes del ocaso con quien se haya tenido alguna discordia.

74.- No desesperar jamás de la misericordia de Dios.

75.- Ser amigo del silencio en la boca y en el corazón, siguiendo el consejo el Profeta: "el que quiera escuchar a Dios, que se siente y guarde silencio".

Art. 11.- Los Oficios Evangélicos a que se refiere el inciso l) del artículo 9, son los siguientes:

1.- Oficio de suplicantes para que el Señor envíe trabajadores a sus campos a todos los cristianos.

  1. Escucharán y meditarán diariamente estas palabras de Jesús: "La cosecha es mucha y los trabajadores son pocos. Supliquen pues al dueño de la cosecha que mande más jornaleros a ella".
  2. Oran y ofrecen sacrificios, para que el Señor mande trabajadores a su mies. Si detectan vocaciones sacerdotales o religiosas, trabajan por que en lo que puedan se dirijan con prudencia y entrega.

2.- Oficio de quienes reconocen a Jesucristo en todo momento. Oficio común a todos los cristianos.

  1. Medita conjuntamente con su respiración, aquellas palabras: "A todo aquel que me reconoce delate de los hombres, lo reconoceré Yo también delante de mi Padre que está en los cielos".
  2. Medita también las palabras de Jesús: "A todo aquel que me niegue delante de los hombres, Yo también lo desconoceré delante de mi Padre que está en los cielos".
  3. Meditan que esto significa una guerra santa, como lo declaró Jesús, por lo que están vigilantes de cumplir su oficio siempre.
  4. Piden ayuda siempre al Espíritu Santo, para obtener el don del discernimiento de Espíritus, a fin de poder declarar ante los hombres cuales son los actos de reconocimiento de Jesús, cuales no, y cuales son contrarios a El. Cuales allegan con El, y cuales desparraman, en todos los oficios humanos.
  5. Toman su Cruz de cada día y siguen al Señor.
  6. No aman a cosa o creatura alguna más que a Dios.
  7. No buscan salvar su vida, sino perderla por causa de Jesucristo.
  8. Reciben en su casa, empresa o trabajo a los que son de Cristo, sólo por el hecho de serlo.
  9. No temen a hombres ni a espíritu maligno alguno, sino solamente temen a Dios y por ello lo confiesan diariamente con sus actos y predican su doctrina con la boca.
  10. No se preocupan por su vida, de cómo la sustentarán, ni por su cuerpo, de con qué lo vestirán, porque más vale la vida que el sustento y el cuerpo vale más que el vestido.
  11. Buscan primero el reino de Dios y su justicia y lo demás se les da por añadidura.

3.-Oficio de quienes no rechazan, sino que acogen las señales de Dios. Oficio común a todos los cristianos.

  1. Hacen penitencia de ayuno, vigilia y mortificación de todos sus cinco sentidos y potencias de voluntad, memoria y entendimiento, como lo recomienda San Juan de la Cruz.
  2. Visten ropas humildes y bajo de ellas traen un cilicio.
  3. Echan sobre su cabeza ceniza con frecuencia.
  4. Estas prácticas las hacen con voto de por vida y hay quienes viven de esta manera siempre, y hay quienes lo hacen por tiempo, sobre todo en los tiempos mayores de la liturgia: cuaresma y adviento.

4.-Oficio de quienes siempre hacen el bien. Oficio común a todos los cristianos.

  1. Obran el bien con el prójimo a tiempo y a destiempo, cuando convengan o no convenga a los respetos y prejuicios humanos.

5. Oficio de quienes allegan todo con Jesús. Oficio común a todos los cristianos.

  1. Meditan y repiten con la respiración aquellas palabras de Jesús: "El que no está conmigo, está contra mí, y el que no allega conmigo, desparrama".
  2. Allegan todos sus actos con Jesús y enseñan a los demás a hacerlo así; todos los frutos buenos provienen de Dios, y los malos, de las malas inclinaciones del hombre y del demonio.
  3. Enseñan con sus actos, y con sus palabras, por todos los medios disponibles a su alcance, todos los actos que allegan con Jesús, y todos los que apartan de El.
  4. Personalmente declaran ante cada uno de los hombres a su alcance, sobre las contradicciones de sus actos con sus palabras, cuando se dicen cristianos.

6.- Oficio de quienes no se guían por costumbres humanas. Oficio común a todos los cristianos.

  1. Cumplen los mandatos de Dios, sin importar las tradiciones humanas y costumbres, contra toda opinión, a tiempo y a destiempo, en todo lugar.
  2. A aquellos que se dicen cristianos pero que obran de modo distinto, les hacen ver sus errores de la misma forma que Nuestro Señor lo hizo con los fariseos cuando le recriminaron por su mal entendido apego a las costumbres.
  3. Vigilan constantemente la rectitud de su corazón.

7.- Oficio de quienes se guardan de la levadura de los fariseos y saduceos. Oficio común a todos los cristianos.

  1. Repudian toda hipocresía que hayan practicado en el pasado.
  2. Se conducen de acuerdo con el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo, tratando de que sus obras correspondan al Evangelio.

8.- Oficio de quienes confiesan a Cristo como Hijo de Dios. Oficio común a todos los cristianos.

  1. Confiesan que Cristo es el Hijo de Dios con todos los actos de su vida, y con sus palabras, amando a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismos.
  2. Proclaman y defienden al Papa como auténtico representante de Cristo en la Tierra y difunden la doctrina de la Santa Iglesia a través del catecismo autorizado.

9.- Oficio de quienes cargan la Cruz de cada día. Oficio común a todos los cristianos.

  1. Repiten y meditan constantemente las palabras de Cristo: "El que quiera venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, que tome su Cruz y me siga, pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que la pierda por causa mía, ése la salvará".
  2. En todas sus actividades cargan la Cruz que representan sus responsabilidades, con alegría y humildad.
  3. Están dispuestos a morir incluso, por este servicio.

10.- Oficio de quienes corrigen fraternalmente a sus hermanos. Oficio común a todos los cristianos.

  1. Cuando se percata de que un hermano comete alguna falta lo reprenden a solas.
  2. Si no hace caso, lo conmina al arrepentimiento juntamente con otros dos.
  3. Si no hace caso, denuncian ante la comunidad cristianamente el que no quiere corregirse.
  4. Si no hace caso a la comunidad, téngalo como uno que no es cristiano.
  5. Ofrece toda clase de sacrificios, oraciones y ayunos para su conversación.

11.- Oficio del perdón. Obligado para todos los cristianos.

  1. Todos están obligados a perdonar siempre, cuando son ofendidos por alguien, de palabra y de corazón, sin recordar la ofensa.
  2. Para ello, se ajustarán perfectamente a los siete votos, porque aquel que no perdone está fuera de la congregación de los cristianos, y aquel que perdone de boca, pero en su corazón mantenga el agravio tendrá por dicho el camino que le falta por recorrer en la negación de sí mismo para poder seguir a Cristo y deberá aplicarse a buscar la humillación, hasta someter a esa voluntad propia.

12.- Oficio de los que trabajan por el Reino de los Cielos. Oficio común a todos los cristianos.

  1. Están bien dispuestos en las horas litúrgicas para escuchar la voz del Señor, para trabajar en su jornal.
  2. No se inconforman contra sus hermanos que hayan recibido trabajo antes o después que ellos, aunque la paga sea la misma.
  3. Se hacen los últimos y los más pequeños en todo, para poder ser los primeros en el Reino de Dios.

13.-Oficio común a todos; no juzgar a su prójimo.

  1. Si vieren a algún prelado o sacerdote cometiendo malas acciones no le juzgarán ni con la lengua ni con el corazón, sino que se atendrán a las palabras del Señor: "hagan lo que dice, pero no imiten sus obras".
  2. Ofrecen toda clase de oraciones y sacrificios para la conversión de dichos ministros.
  3. Cumplen con las obligaciones ciudadanas y con las obligaciones de cristianos que han contraído con el bautismo, esto es, ser perfectos como el Padre es perfecto.
  4. Aman a Dios con todo su corazón con toda su alma y con todas sus fuerzas, y al prójimo como a sí mismo.

14.-Oficio común a todos. Responder favorablemente al llamado de Jesús.

  1. Considerarán todas las ocasiones desde la llamada a la existencia que como a Jerusalem, Dios ha llamado como una gallina para reunir debajo de sus alas a los pollitos, pero que en lugar de ello ha dado muerte a las buenas intenciones que provienen de Dios y las ha apedreado.
  2. Repetirá incesantemente: "Bendito el que viene en el nombre del Señor".

15.-Oficio común a todos. Trabajar responsablemente por el Reino de Dios.

  1. Los padres de familia enseñan a sus hijos la doctrina de Cristo a tiempo, esto es, desde muy pequeños y los allegan a los sacramentos de la Santa Iglesia.
  2. Los Sacerdotes se preocupan por celebrar responsablemente la Eucaristía, por exhortar a todos a la confesión y a la comunión, en especial administran los sacramentos a los moribundos.
  3. A semejanza de las vírgenes prudentes se encargan de mantener la lámpara de la Gracia Santificante en ellos encendida.
  4. A semejanza del criado responsable cumplen los oficios de su particular estado de vida, para dar fruto conforme a los talentos que Dios le dio.

16.- Oficio común a todos. Cumplir las obras requeridas para ser llamados a la derecha del Dios.

a) Dar de comer al hambriento, deber al sediento, acoger al forastero, vestir al desnudo y visitar al enfermo y al encarcelado.

17.- Oficio de amar a los enemigos. Oficio común a todos los cristianos.

  1. Aman a sus enemigos y hacen el bien a los que los aborrecen; bendicen a los que los maldicen y oran por los que los maltratan.
  2. Ponen la otra mejilla al que los golpea.
  3. Dan más al que les quita algo.
  4. Dan a todo el que les pide algo.
  5. No reclaman al que les quita algo.
  6. No esperan nada en pago por hacer el bien.
  7. Son misericordiosos como el Padre Celestial es Misericordioso.
  8. No juzgan para no ser juzgados.
  9. No condenan a nadie, para no ser condenados.
  10. Perdonan a todos, para ser perdonados.

18.- Oficio de los que sacan primero la viga del ojo propio antes de corregir a su hermano. Oficio común a todos los cristianos.

  1. Antes de corregir a alguien primero se corrige a sí mismo.
  2. Antes de corregir a alguien declara que tiene una viga en su ojo propio, que es tal pecado, y por amor a Cristo, busca sacarla, incluso con la ayuda de la persona a quien pretende corregir, y posteriormente declara la corrección fraterna.

19.- Oficio de quienes ponen en práctica la enseñanza de Jesús, y construyen su salvación en terreno firme. Oficio común a todos los cristianos.

  1. Meditan constantemente las palabras del Señor: "¿Por qué me llaman Señor, Señor, y no hacen lo que les digo?", y cumplen los mandatos del Señor expresados en esta regla.

20.- Oficio de los que se someten a la prueba decisiva. Oficio común a todos los cristianos.

  1. Harán una bolsa espiritual en la que guardarán todas las buenas obras para entregarlas a la Santísima Virgen María.
  2. Se desprenden de su manto, esto es la vergüenza, para adquirir la espada de la Fe, con la que combatirán por el Reino de Dios y su justicia, cumpliendo los oficios señalados en esta regla mínima de vida.

21.- Oficio del temor a traicionar al Señor. Común a todos.

  1. Diariamente, ante la tentación escucharán las palabras del Señor: "En verdad les digo que uno de ustedes me entregará".
  2. Se entristecerá y preguntará: "¿A caso seré yo, Señor?" Se encomienda y recogiéndose en la Santísima Virgen María deja que ella rechace la tentación por él.

Art. 12.- Oficios evangélicos opcionales:

1.-Costumbres de quienes imitan a Jesús, María y José antes, durante y después del parto de María.

a) Imita diariamente a la Santísima Virgen María en todos sus actos, como si fuese ella, antes, durante y después del parto.

  1. Practica diariamente la justicia en todos sus actos, como San José y practica y vive el que está engendrando a Cristo.
  2. En su corazón se alimenta con la vivencia de que en él mismo se está formando a Cristo, por lo que no tienen más alimento que la protección de la Santísima Virgen María en su vientre purísimo y el amor de San José.
  3. Al amanecer se da cuenta de que Jesucristo ha sido concebido dentro de su ser y lo formará durante el día con todos sus actos.
  4. Antes de dormir se atendrá a que debe proteger durante la noche al Señor que en El se engendra, con una vigilancia estrecha de sus actos.
  5. Partirá el sueño por la mitad, ante la urgencia del parto, de que el Señor llega en cualquier momento.
  6. Arrullan incesantemente el Niño Jesús en el pesebre humilde su corazón, y le proporcionan calor la rendición de todos sus sentidos y de todo su ser, en todo momento, con todos sus actos.
  7. Reza la liturgia de las horas bajo el ritual cartujano, siete veces al día.

2.-Para los que viven a semejanza de los Santos Reyes Magos.

  1. Viven imitando a la Santísima Virgen María, con, en y para Ella.
  2. Parten en sueño para buscar al Niño Jesús, con grande inquietud y ardiente deseo de conocerlo y de adorarle.
  3. Analizan toda su conducta y reconocen toda imperfección y ocasión de pecado, para huir de estas; protegen al Niño Jesús, dándole la vuelta a estas, no enfrentándolas.
  4. Con las pruebas que se les allegan, consultan a la Santísima Virgen, las soportan con paciencia hasta que terminan, y no se vuelven para considerar sobre estas.
  5. Rezan la liturgia de las horas, siguiendo el ritual cartujano.

3.-Para los que imitan a la Sagrada Familia Huyendo de Egipto.

  1. Parten el sueño por la mitad con la urgencia de tomar a Jesús y a María y allegarse al lugar seguro de la oración; al Egipto de su corazón, que debe estar limpio y seguro en el amor de Dios; alejado totalmente de todos los peligros que contra la gracia de Dios.

4.- Para los que imitan a los Santos Inocentes.

  1. Consideran al levantarse al acostarse y al partir al sueño por la mitad, todas las veces que han matado a las buenas intenciones, al estado de gracia, con la tibieza, las imperfecciones y con el pecado venial y mortal, como Herodes asesinó a los inocentes. Lloran por ello al observar la gravedad de su crimen.
  2. Quieren asemejarse a esos niños asesinados por causa de Jesucristo y recibir el bautismo de la sangre y del dolor de todas aquellas madres. Meditan en ello diariamente al levantarse, al acostarse y al partir el sueño por la mitad, hasta obtener el ensanchamiento de su corazón y la inocencia infantil.

5.- Para quienes imitan a la Sagrada Familia volviendo de Egipto.

  1. Sosegados sus cinco sentidos; su inteligencia y su voluntad apaciguados en Cristo, se levantarán diariamente buscando la voluntad de Dios en el amor a El sobre todas las cosas y al prójimo como así mismo, alejándose de todo aquello, por minucioso que sea, que pudiese terminar en pecado.

6.- Para quienes imitan a San Juan Bautista.

  1. Estudian y meditan diariamente las Sagradas Escrituras.
  2. Buscan la soledad de montañas y desiertos para estar con la Santísima Trinidad y hacen un voto especial de permanencia en la soledad, según el Canon 603.
  3. Denuncian por todos los medios a su alcance al pecado en sus distintas manifestaciones.

7.- Para quienes imitan a Jesús en el desierto.

  1. Hacen un voto especial de permanencia en la soledad y ayunan. Comen y beben lo estrictamente indispensable para su supervivencia y buena salud, según el Canon 603.
  2. Luchan contra las tentaciones del demonio con la ayuda de María..

8.- Para quienes quieren seguir a Jesús a semejanza de los apóstoles.

9.- Para quienes viven las bienaventuranzas.

  1. Practican diariamente la pobreza de espíritu, desprendiéndose de todo, para poseer el Reino de los Cielos.
  2. Son pacíficos y apacibles en todos sus actos, para poseer la tierra de sus propios cuerpos.
  3. Lloran diariamente por todos sus pecados y los pecados de todos los hombres, para ser consolados por Dios.
  4. Tienen hambre y sed de la justicia divina en toda la creación, para ser saciados con la posesión de la justicia divina.
  5. Son misericordiosos en todos sus actos, para obtener misericordia.
  6. Practican la pureza de corazón en todos sus actos, para alcanzar la virginidad que provine de la Santísima Virgen María, para poder ver a Dios.
  7. Procuran la paz en todas sus relaciones con el prójimo y en las relaciones entre los hombres, para ser llamados hijos de Dios.
  8. Buscan ser perseguidos por causa de la justicia, para poseer el Reino de los Cielos.
  9. Buscan ser injuriados, perseguidos y acusados falsamente por causa de Jesucristo, para que su premio sea grande en el Reino de los Cielos.

10.- Oficio para los que quieren ser luz del mundo y sal de la tierra.

  1. Realizan todas las obras buenas, diariamente a los ojos de los hombres para dar gloria a Dios, y no para gloria de sí mismos.

11.- Para los que quieren cumplir y enseñar a cumplir los preceptos de Dios.

  1. Cumple todos los 10 mandamientos y ama a su prójimo como a sí mismo, y enseña eso a sus semejantes, con todos los medios a su alcance.
  2. Para los que quieren tener una virtud mayor a la de los escribas y fariseos y quieren ser perfectos como el Padre Celestial es Perfecto.
  3. Cumplen cabalmente todos los Ordenamientos y recomendaciones de Jesucristo para poder entrar en el Reino de los Cielos. No se encolerizan contra otros hombres, ni le dicen tonto o lo injurian, ni tampoco sienten eso en su corazón, aunque no lo digan; buscan siempre la reconciliación con quien han ofendido o se siente ofendido; no se permiten malos deseos sexuales en su corazón; no se divorcian bajo ningún pretexto de su esposo o de su esposa; dicen siempre la verdad.
  4. No hacen resistencia al hombre malo y ponen la otra mejilla a quien los ha agraviado; a quien tiene algo en su contra le dan no solamente lo que quiere, sino otro tanto, si lo tienen; a quien quiere que haga algún trabajo en su favor, le hacen el doble trabajo.
  5. Dan al que les pide todo aquello que no contravenga la ley de Dios, y no dan la espalda a quien les pide dinero prestado.
  6. Aman a sus enemigos con todo el corazón y oran por ellos y por quienes los persiguen.

13.- Para lo que quieren hacer buenas obras para ganar el Cielo.

  1. Su corazón arde por morir en una Cruz y resucitar glorificado.
  2. Buscan hacer buenas obras en secreto, sin que nadie se de cuenta; si los demás se dan cuenta proclaman por amor a Dios.
  3. Dan limosna en secreto y alejan de sí todo sentimiento de soberbia.
  4. Hacen oración en el de su cuarto y no proliferan palabras de peticiones, sino que rezan el Padre Nuestro siempre, o el Santo Rosario. Solo piden que se haga la Voluntad de Dios en ellos y en todos los hombres.
  5. Ayunan diariamente y lo hacen con mesura y prudencia, sin alterar su salud y procuran que nadie se de cuenta.

14.- Para los que quieren atesorar en el Cielo.

  1. Conocedores de que el dinero es malo por naturaleza y que no pueden servir a Dios y al dinero, usan de este solamente para hacer el bien a su prójimo, independientemente de la cantidad que tengan. Si su trabajo se relaciona con empresas o negocios para acrecentar el dinero, lo hacen sin violar los 10 mandamientos ni la caridad cristiana y con el objetivo de beneficiar con este a trabajadores, empleados y gente pobre.
  2. No se preocupan por lo que comerán o beberán por su desprendimiento, porque confían en Dios que les proveerá de lo necesario para vivir en su servicio.
  3. Buscan primero el Reino de Dios y su justicia, porque Dios les dará lo demás por añadidura, como El así lo determine.
  4. No se preocupan por el día de mañana, porque Jesucristo ha dicho que a cada día le basta su preocupación.

15.- Para los que quieren alcanzar el Reino de los Cielos pidiendo y dando.

  1. No juzgan a nadie, para no ser juzgados por Dios y resultar condenados.
  2. Miran antes su mal proceder, antes de recriminar a otro el suyo.
  3. Tratándose de quienes obran como paganos y su proceder no daña a otros tergiversando la verdad y haciendo creer que lo malo es bueno y viceversa, no les predican de palabra sino que a estos solamente les predican con sus obras, rezan y ofrecen sacrificios por ellos.
  4. Piden y tocan a la puerta del Señor, porque saben que todo lo que pidan les será dado cuando esto es congruente con el plan de salvación.
  5. Hacen al resto de los hombres todo aquello que quieren que se les haga a ellos.

16.- Para los que quieren conocer la verdadera doctrina del Jesucristo y entrar por la puerta angosta.

  1. No se dejan llevar por novedades de predicación, sino solamente por el fuego del Espíritu Santo y con prudencia, oración y ayuno solicitan el don de Discernimiento de Espíritus para conocer y practicar la verdadera doctrina. Tienen en el Papa y los obispos de la Santa Iglesia Católica a sus guías y cuando alguno de estos escandaliza a la Iglesia, oran por él y ofrecen sacrificios para su conversión.
  2. Se preocupan por dar diariamente frutos buenos con la práctica constante de la virtud, del cumplimiento de los 10 mandamientos, las obras de misericordia y el amor al prójimo.
  3. Lee y medita diariamente el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo y o vive, para construir su casa futura sobre roca firme.

17.- Para los que quieren imitar al leproso del Evangelio.

  1. Considerándose de todo corazón como un leproso, por sus pecados y los pecados de toda humanidad, diariamente rompe en llanto frente al Santísimo y le dice: "Si quieres puedes curarme", y escucha en su corazón las palabras del Señor: "Quiero".

18.- Para los que quieren imitar al centurión del Evangelio.

  1. Diariamente van a la Iglesia y ante el Santísimo exclaman de sí mismos, por todos sus pecados y faltas: "Señor, mi criado está enfermo en casa", y escucharán las palabras de Jesús: "Iré a tu casa", a lo que responderán: "Señor, no soy digno de que entres a mi techo, basta con que lo Ordenes y sanará".
  2. Si tiene gente bajo su responsabilidad, además diariamente irá a la Iglesia y ante el Santísimo exclamará y escuchará las mismas palabras. Diariamente meditará la grave responsabilidad de tener gente bajo su cargo y la obligación cristiana de buscar su salud y la de sus almas, y una mayor fe que la del resto de la gente y anhelará escuchar, al final de sus días, las palabras de Jesús: "En ningún israelita he encontrado una fe tan grande como la de este hombre".

19.- Para quienes quieran imitar a la Suegra de San Pedro.

  1. Diariamente al levantarse, considerarán la gravedad de su estado en la vida, y anhelarán que Jesucristo llegue a tocarle la mano, para curarse. Así iniciarán las labores de cada día en su servicio del prójimo hasta el anochecer, cuando al acostarse pedirán la mano del señor, para continuarle sirviendo.

20.- Para quienes están enfermos y quieren cumplir la voluntad de Dios.

  1. Como una jaculatoria incesante, tal cual su respiración, repetirán con todo su corazón y su entendimiento las palabras del profeta Isaías: "Tomó nuestras enfermedades y se echó a cuestas nuestros males". Si por su estado de enfermedad, se les imposibilita repetir estas palabras, lo harán con toda su voluntad y entendimiento, aunque no salgan palabras.

21.- Para quienes estando en Estado Gracia, se han entibiando o sufren tribulaciones y quieren ser aliviados por Jesucristo de esa situación.

  1. Se confiesan y comulgan diariamente, si es posible. Si no al menos harán el acto de contrición y comulgarán espiritualmente.
  2. Cumplen siete votos: Pobreza, Obediencia, Castidad, Estabilidad, Conversación de Costumbres, Esclavitud a María, Víctima de Amor.
  3. Imitan diariamente en María, para María, con María, a Nuestro Señor Jesucristo en todos sus actos para asemejarse a El, Verdadero Hombre.
  4. Reza la liturgia de las horas bajo el ritual cartujano, siete veces al día; parte el sueño para rezar Maitines. Si no pueden hacerlo así, por restricción de su enfermedad, rezarán con todo su corazón y entendimiento siete padres nuestros siete veces al día.
  5. Su corazón arde por morir en una Cruz y resucitar glorificado.
  6. A semejanza de los discípulos en la barca, ante el viento y las alas dirán juntamente con su respiración, diariamente: "Señor sálvanos que perecemos", y escucharán las palabras de Jesús: "¿Por qué te acobardas, hombre de poca fe?".

22.- Para los que son llamados y quieren hacer el oficio de los apóstoles cuando fueron llamados a predicar.

  1. Cuidan a los enfermos.
  2. Enseñarán el catecismo a los que no lo conocen y les leen el evangelio de Jesucristo, los convocan a ir a misa.
  3. Llevan a confesar a quienes están en pecado mortal.
  4. Se mortifican, oran y ayunan por los que están enredados en el pecado.
  5. No reciben nada a cambio de su servicio.
  6. Son itinerantes, y este trabajo lo hacen de por vida, habiendo hecho un voto al respecto. También hay quienes habiendo hecho esto con sus seres más próximos, también lo quieren hacer con otros y disponen de tiempos para hacerlo, por lo que pronuncian el voto de hacer este oficio en particular y en cada tiempo dispuesto lo hacen, con humildad corazón puro y callado.
  7. No llevan dinero alguno.
  8. Solamente llevan la ropa que traen puesta, ni tienen dos mudas de ropa durante su oficio.
  9. Caminan descalzos y no usan bastón.
  10. Cuando llegan a una localidad, preguntan quien es la persona más digna y le solicitan hospedaje y allí se quedan hasta haber terminado su trabajo y después se retiran.
  11. Cuando entran a la casa de esta manera: "La paz sea en esta casa".
  12. Si en una casa o localidad no los reciben ni escuchan sus palabras, al salir sacuden de sus pies el polvo.
  13. Meditan que son ovejas en medio de lobos.
  14. Piden al Espíritu Santo discernimiento suficiente para ser prudentes como las serpientes y sencillos como las palomas.
  15. Se cuidan de los hombres cuyas insidias son para presentarlos ante los enemigos de Cristo.
  16. Cuando son entregados a estos, no se preocupan como hablan, sino que confían en el Espíritu Santo, quien guía su lengua.
  17. Cuando los persiguen en una ciudad huyen a otra.

23.- Oficio de los que alcanzan el Reino de los Cielos con violencia.

  1. Emprenden una guerra constante en contra de sus cinco sentidos, y de su propia voluntad. Siguen para ello todas las recomendaciones de San Juan de la Cruz.
  2. Tienen un celo grande ofrecer a Dios toda su vida obras presentes, pasadas y futuras, para que todos los hombres vayan al Cielo, por lo cual están dispuestos a ofrecerles en particular con el voto de Víctima de Amor.

24.- Oficio de los que se hacen pequeños.

  1. Buscan con todos sus actos, el ser tenido en nada, e incluso el ser despreciado.
  2. Buscan con todos sus actos servir a todos, sin descanso.
  3. Acude al Señor diariamente, fatigado y abrumado por la carga, para que El lo alivie; se pone el yugo del Señor sobre sí.
  4. Medita y repite con su respiración: "Aprendan de mi que soy manso y humilde corazón". "Mi yugo es suave y mi carga es ligera".
  5. Medita aquellas palabras: "Nadie conoce al Padre sino el Hijo y a quien el Hijo quiera revelárselo".

25.- Oficio de quienes obran como madre y hermanos de Jesús.


26.- Oficio de los que dan fruto con la semilla del Reino de Dios.

  1. Vigila siempre todo lo que escucha, especialmente el Evangelio, para entender el mensaje de Cristo y la respuesta que debe dar a este.
  2. Procuran tener buenas obras, para que Dios se las multiplique.
  3. Procura ver todo cuanto le rodean para entender el mensaje de Dios y la aplicación de Evangelio.
  4. Procura entender el mensaje evangélico y pregunta a los sacerdotes, cuando no lo entiende para que se lo expliquen y pueda ponerlo en práctica.
  5. Procura evitar la inconstancia en sus actos, para mantenerse en el seguimiento del Evangelio en la tribulación y cuando no la hay.
  6. Vigila que las preocupaciones de la vida, como casa, vestido y sustento, no le impidan cumplir siempre con el Evangelio.
  7. Ora y ofrece acciones para ser tierra buena y rendir los frutos del Evangelio y darlos al 10, al 60 o al 30 por ciento, según su entrega de Dios.

27.- Oficio de los que practican las obras de Dios, pero están rodeados de personas que obran el mal.

  1. Evita el enfrentamiento con quien hacen obras malas y no busca su ruina, sino que ora por ellos y ofrece sacrificios.

28.- Oficio de los que quieren ser como el grano de mostaza.

  1. Procuran realizar diariamente y en cada momento las buenas obras para alimentar al Estado de Gracia, celosa y cuidadosamente con la Santísima Virgen María hasta ver crecer ese árbol y anidar en él celo por hacer más buenas obras.

29.- Oficio de quienes buscan el tesoro escondido y la perla fina del Reino de los Cielos.

  1. Vigila para encontrar siempre el servicio al prójimo en todas sus obras y después del servicio lo oculta del halago y del orgullo.
  2. Siendo empresario o tratándose de hombres ricos, utilizan toda su riqueza para el beneficio de sus semejantes. Toda su actividad negociadora se orienta hacia el servicio de sus semejantes, en especial de los que menos tienen.

30.- Oficio de los operan la red del Reino de los Cielos.

  1. Vigila que su conciencia en todo momento identifique sus actos buenos, para proliferarlos, y los actos de omisión para sustituirlos por bien.

31.- Oficio de los que quieren dejar de ser incrédulos.

  1. Vigila a todos cuantos les rodean para imitar sus obras buenas y aprender de su sabiduría, considerada esta acorde con el Evangelio y la doctrina de la Iglesia.
  2. Vigila especialmente imitar las buenas obras de cuantos están cerca de él, sin importar su parentesco o edad.

32.- Oficio de quienes quieren imitar a Juan Bautista cuando estuvo preso.

  1. Consideran a la cárcel como un monasterio liberador, no como una prisión.
  2. Vigilan constantemente su conducta para no caer en pecados o faltas, a causa de los sistemas internos operantes.
  3. Proclaman con su conducta que son imitadores de Juan Bautista y de Cristo.
  4. Enseñan a los demás presos a realizar este oficio.
  5. Ofrecen diariamente todos sus actos a favor de todos cuantos están presos y de todos los pecadores del mundo, y de todos cuantos siguen los pasos de Cristo.

33.- Oficio de los que quieren alimentar a los demás.

  1. Procuran llevar al sacerdote para que confiese a los enfermos y procuran llevarles la comunión.

34.- Oficio de quienes imitan a Pedro cuando vio al Señor venir sobre las aguas.

  1. Vigilan en todas las situaciones que les rodean durante cada día, para identificar al Señor, que viene y escuchan las palabras "Tranquilízate, Yo soy; no tengas miedo", y dicen entonces: "Señor, si eres Tú, mándame que vaya a encontrarte sobre las aguas", y escuchan las palabras del Señor: "Ven".
  2. En todo momento piden Fe, para identificar al Señor, y cumplir con su mandato.
  3. Esta práctica la realizan siempre, sobre todo en ocasiones de imperfecciones y tentaciones.

35.- Oficio de quienes imitan a la mujer cananea.

  1. Imitan a la mujer cananea quienes no habían pertenecido a la Santa Iglesia y quieren ser bautizados en la Santa Iglesia Católica. También quienes siendo bautizados, han vivido en pecado por largos periodos.
  2. Para caminar por este sendero pronunciarán como una jaculatoria: "También los perrillos comen las migajas que caen de las mesas de sus amos", y buscarán tener la grandeza de Fe de la mujer cananea.

36.- Oficio de los que dan de comer a los hambrientos que siguen a Jesús.

  1. Reparten entre los hambrientos la comida que tengan, rogando al Señor, que esta comida alcance.
  2. Se preocupan y trabajan para que estos se confiesen y comulguen diariamente, para que de esta forma accedan al pan del cielo.

37.- Oficio de quienes se han dejado guiar por toda clase de señales y no han cumplido con los mandatos de Dios.

  1. Escudriñan y guardan en su corazón el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo.
  2. Se alejan de toda novedad de apariciones o mensajes no aprobados o reconocidos por la Santa Iglesia y se limitan al cumplimiento del Evangelio.
  3. Se comprometen a seguir alguno de los oficios contenidos en esta regla.

38.- Oficio de quienes quieren transfigurarse con Cristo.

  1. Cumplen estrictamente todas las disposiciones evangélicas para poder escuchar a Dios Padre y seguir a Cristo radicalmente en el camino de la Cruz.
  2. Prefieren la Cruz de Cristo, a cualquier otra cosa en esta vida.

39.- Oficio de quienes quieren tener la Fe semejante a un grano de mostaza.

  1. Aman la oración y el ayuno.
  2. Piden incesantemente tener la Fe como un grano de mostaza, para poder seguir fielmente el camino de la Cruz.

40.- Oficio de los que quieren ser los más grandes en el Reino de los Cielos.

  1. Se hacen inocentes como niños.
  2. Repudian la hipocresía en sí mismos, para evitar escandalizar a la Iglesia.
  3. Aman a todos los pequeños y despreciados del mundo.
  4. Trabajan por la conversión de los pecadores, con ayunos, oraciones, mortificaciones y trabajo pastoral.

41.- Oficio de los catequistas.

  1. Meditan y repiten ordinariamente las palabras del Señor: "Dejad que los niños se acerquen a mí, porque de ellos es el Reino de los Cielos; yo les aseguro que quien no se haga como uno de estos pequeños, no entrará en el Cielo".
  2. Procuran enseñar el catecismo aprobado para recibir la Primera Comunión y enseñar el catecismo general de la Iglesia después de la Primera Comunión.
  3. Procuran hacerlo de acuerdo con los reglamentos de la Orden de los Caballeros Portadores de la Cruz de Cristo y del Templo del Espíritu Santo.
  4. Buscan adquirir la pureza virginal de los niños, a través de todos sus actos, para asemejarse a ellos.

42.- Oficio de quienes se hacen Eunucos por el Reino de los Cielos.

  1. Quienes están casados se obligan a cumplir el voto de castidad bajo la espiritualidad del sacramento del matrimonio, y se entregarán mutuamente como lo recomienda la Santa Iglesia.
  2. Quienes están casados y quieren abstenerse lo harán de mutuo acuerdo. Si no hay acuerdo, se apegarán al punto anterior.
  3. Quienes están casados y quieren hacerse eunucos como lo recomienda el Señor, lo harán de mutuo acuerdo, y se guardarán a semejanza de San José y la Santísima Virgen María, hasta adquirir los dones de ellos.
  4. Quienes están solteros se obligan a abstenerse de toda relación sexual o familiaridad.
  5. Quienes son novios se obligan al respeto mutuo de sus cuerpos, sin permitirse familiaridades.
  6. Quienes son viudos se obligan a abstenerse de relaciones sexuales y familiaridades.
  7. Quienes han sido abandonados por su cónyuge se obligan a abstenerse de toda relación sexual con otras personas y también de familiaridades.
  8. Si alguien no pretende casarse, no buscará novio o novia, y se abstendrá de toda relación sexual o familiaridad.
  9. Quienes escuchando el llamado del Señor al Sacerdocio o a la vida religiosa quieren seguir este camino, se abstienen totalmente del trato con efectos que puedan conducir a familiaridades con hombres, mujeres y niños.
  10. Todos viven en la esperanza de la resurrección de la carne, amando a todos como Cristo los ama.

43.- Oficio de los que quieren ser perfectos.

  1. Cumplen perfectamente los 10 mandamientos de la Ley de Dios.
  2. Venden todas sus propiedades, y el producto de esta venta lo reparten entre los pobres, para tener un tesoro en el cielo, cumple el Evangelio siguiendo uno o varios de los oficios aquí señalados.
  3. Anteponen el seguimiento de Cristo a la posesión de casas, hermanos o hermanas, padre, madre, esposo/a e hijos.

44.- Oficio de los que quieren ser los primeros en el Reino de Dios.

  1. Se hacen servidores y criados de todos sus prójimos, en todos los oficios que haya a lugar, buscando lo más humilde y lo que nadie quiere hacer.

45.-Oficio de los que quieren que Cristo los haga ver.

  1. Diariamente, como una jaculatoria incesante repetirán: "Señor, Hijo de David, Compadécete de nosotros".
  2. Pedirán ver al Señor, y lo seguirán cumpliendo el Evangelio siguiendo alguno o varios de los oficios que aquí se indica.

46.- Oficio de quienes obedecen al Señor para entrar en Jerusalén a cumplir con su pasión.

  1. Disponen todo su cuerpo y su alma para recibir diariamente al Señor de la Eucaristía, como se hace obedecer a un burro.
  2. Entregarán diariamente al Señor que marcha dentro de ello, todos sus vestidos y las palmas de sus buenas obras, y en cada una de estas dirán: "Hosanna al Hijo de David, Bendito el que viene en nombre del Señor, Hosanna en lo alto de los cielos”.

47.- Oficio de los que quieren que Jesús eche a los mercaderes del templo, que es su propio cuerpo.

  1. Desprenderán de su corazón la posesión de toda clase de cosas y de actividades distintas al Señor y entronizarán en él a Cristo, y constantemente repetirán aquellas palabras del Señor: "Mi casa será llamada casa de oración, pero ustedes la han convertido en cueva de ladrones". Esto lo repetirán incesantemente a sus sentidos externos e internos, a su voluntad y a su entendimiento.
  2. Siempre estarán prestos a que su cuerpo sea la casa de oración que Cristo quiere.

48.- Oficio de los que son como la higuera estéril y quieren dar fruto.

  1. Diariamente se repiten a sí mismos, "El Señor tuvo hambre y viendo una higuera junto al camino, se dirigió a ella, pero no halló más que hojas, entonces dijo: "Que nunca jamás produzcas frutos. Al punto la higuera se secó". Después de repetir varias veces y con profunda compunción del corazón rompe en llanto, exclamando "puras hojas has encontrado en mí cuando me has buscado, y cuando hay algo más, son frutos y zumos amargos... Mi Señor, dame Fe para darte frutos dulces a tu boca”.
  2. Orarán constantemente con Fe, para dar frutos buenos, y cumplirán con uno o varios oficios de los aquí señalados. Se alejarán de toda apariencia, para podar todas las hojas que los envuelven y llenarse de frutos agradables a Dios.

49.- Oficio de los que imitan al hijo que cumple con la voluntad del Padre.

  1. Se arrepienten diariamente de todas sus culpas rompiendo en llanto por haber ofendido a Dios.
  2. Cumplen con uno o varios de los oficios señalados en esta mínima regla.

50.- Oficio de quienes se han comportado como viñadores homicidas.

  1. Considerarán que han golpeado, matado y apedreado a la gracia recibida en el bautismo, con sus pecados. También que han utilizado los dones materiales y espirituales que Dios les dio para sus fines personales, para su egoísmo e incluso para pecar y ofender a Cristo en el prójimo. Se duelen de ello y lloran diariamente.
  2. Con la piedra angular que es Cristo, con la imitación diaria de El, imitando a la Santísima Virgen María, aplastarán todos sus pecados, tentaciones y malas inclinaciones.

51.- Oficio de quienes quieren asistir a la boda del Hijo del Señor.

  1. Considerarán la situación de pecado en la que encuentran y romperán en llanto al darse cuenta de todas las veces que fueron invitados a entrar al banquete del Señor, y que las rechazaron, incluso maltratando a quienes eran los mensajeros. Esto lo harán diariamente y a cada momento.
  2. Dejarán que el Señor con sus tropas pase a cuchillo a aquellas conductas e intenciones torcidas a que dio lugar para no asistir al banquete y que la ciudad, esto es, todo su ser sea incendiado para quemar todo reducto de estas inclinaciones.
  3. Se convertirán en personas humildes y se pondrán en el camino de la salvación para entrar al convite, con el traje de la Gracia Santificante.

52.- Oficio de quienes imitan a la mujer pecadora.

  1. Diariamente cada humillación, cada negación de sí mismos y cada buena obra, como si fuera un perfume agradable a Jesús, pensarán que lo derraman sobre los pies y sobre la cabeza del Señor.
  2. Diariamente llorarán sus pecados, y pensarán que en el llanto lavan los pies del Señor.

53.- Oficio de quienes imitan al ladrón arrepentido.

  1. Diariamente se reprenden a sí mismos diciendo: "Tu ni en el mismo suplico temes a Dios. Nosotros recibimos el justo castigo por nuestros pecados, pero este nada a hecho".
  2. Después dirán: "Señor, acuérdate de mi cuando llegues a tu Reino". Y escucharán las palabras del Señor: "En verdad te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso".

54.- Oficio del que vela y ora.

  1. Para disponerse a la oración, considerarán las palabras del Señor: "Siéntense allí mientras yo hago oración" y "velen y oren para no entrar en tentación, porque el espíritu está pronto, pero la carne es débil".
  2. Tras la oración nocturna, meditarán las palabras del Señor: "Sigan durmiendo y reposen, porque ya llegó la hora, y el Hijo del hombre es entregado en manos de los pecadores. Levántense, vamos; ya viene el que me entrega".

55.- Oficio de quienes han traicionado al Señor con el pecado, y quieren volver al Padre.

  1. Meditarán las palabras de Judas, el traidor: "Salud, Maestro", y las palabras del Señor: "Amigo, a lo que viniste", acto seguido romperán en llanto con toda compunción de su corazón.
  2. Meditarán las palabras de Judas, el traidor: "Salieron a aprehenderme armados de espada y de palos, como si fuera Yo un bandido, siendo que todos los días estaba enseñando en el templo", y continuarán llorando, y responderán al Señor: "Perdóname mi Señor, soy un pecador y quiero tenerte siempre preso en mi corazón”.

56.- Oficio de los que traicionaron al Señor y se arrepienten como San Pedro.

  1. Después de meditar con el oficio precedente, meditarán que han negado al Señor con las siguientes palabras: "Tu también estabas con Jesús de Nazaret": "Yo no conozco a ese hombre"; "Tu también eres uno de ellos": "Yo no conozco a ese hombre". Acto seguido imaginarán escuchar a un gallo cantar tres veces. Romperán en llanto amargamente, pidiendo perdón postrados en el suelo.

57.- Oficio de quienes imitan a Simeón y a la profetisa Ana.

  1. Ordinariamente sirven en capillas, Iglesias y Parroquias, dándose a las tareas más humildes, como lo son los aseos y lavar y planchar los ornamentos sacerdotales.
  2. No se involucran en discusiones ni en los problemas referentes a los grupos diversos que se forman en torno a las Iglesias, sino que los sirven a todos por igual, en espera de la venida gloriosa de Nuestro Señor Jesucristo.
  3. Ayunan y ofrecen oraciones constantemente a Dios.

58.- Oficio de quienes imitan a Jairo.

  1. Piden constantemente al Señor por que traiga a la vida a quienes viven como muertos, por el pecado.
  2. Ofrecen toda clase de oraciones, ayunos, abstinencias, humillaciones, sacrificios, todo para obtener el favor del Señor.

59.- Oficio de quienes imitan a Martha y María.

  1. Practican la regla de los eremitorios de San Francisco de Asís, consistente en que uno hace el oficio de Martha y el otro el de María. Esto es, que durante un tiempo acordado, uno se dedica a la oración contemplativa, como María a los pies del Señor, mientras que otro/a hace el oficio de Martha, eso es se ocupa del sustento del que contempla. Después cambian de lugar y así sucesivamente.

60.- Oficio de los oran como enseño Jesús.

a) Diariamente rezan sin cesar el Padre Nuestro, vocal y mentalmente, hasta alcanzar la contemplación y la unión con Dios a través del cumplimiento de todas sus responsabilidades en la ordinaria imitación de la Santísima Virgen María y de Cristo.

61.- Oficio de los que imitan al Hijo Pródigo.

  1. Reconociendo diariamente que han obrado mal, recordarán sus faltas y romperán en llanto diciendo: "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, ya no merezco llamarme hijo: tenme como uno de tus jornaleros". Verán el rostro del Señor enternecido y lo abrazarán con todo su ser y prometerán cumplir su voluntad que es amar a Dios sobre todas las cosas y a su prójimo como a sí mismo.

62.- Oficio de los que imitan al administrador astuto.

  1. Utilizan todos sus bienes y su dinero, así como todas sus capacidades para servir a su prójimo y aliviar sus necesidades, para que Dios les perdone sus pecados y los reciba en el Reino.

63.- Oficio de quienes imitan al publicano que sale justificado del templo.

  1. Diariamente en la misa se colocan hasta atrás y no se atreven a alzar los ojos al cielo --esta actitud la adoptan siempre en su conducta ordinaria-- y se dan golpes de pecho diciendo: "Señor apiádate de mi, pecador".

64.- Oficio de los que imitan a Zaqueo.

  1. A semejanza de Zaqueo reparten la mitad de sus bienes a los pobres y a quienes haya perjudicado les indemniza cuatro veces.

65.- Oficio de quienes imitan a los novios de las Bodas de Caná.

  1. Los esposos siempre invitarán a Jesús y a María a su mesa, todos los días, para la comida familiar.
  2. Cuando se les ha terminado el vino de la devoción y cuando se presentan problemas, invocarán a la Santísima Virgen María para que ella provea de buen vino, con su Hijo.

66.- Oficio de quienes imitan a la mujer samaritana.

  1. Diariamente escucharán las palabras del Señor: "Dame de beber", y se dispondrán a dar de beber al señor el agua de las buenas obras.
  2. Diariamente acudirán a la fuente de los Sacramentos de la Santa Iglesia a participar de ellos, principalmente la confesión y la comunión y acrecentar el agua viva con sus buenas obras y con toda su vida. Se acordarán de aquellas palabras del Señor: "El que tenga sed, que venga a mí y que beba".

67.- Oficio de quienes imitan a la mujer adúltera arrepentida.

  1. Diariamente considerarán que son reos de ser apedreados por haber pecado y porque Dios los ha sorprendido en el momento mismo del pecado, considerando aquí también el de juzgar a sus semejantes.
  2. Considerarán con lágrimas en los ojos aquellas palabras del Señor: "¿Dónde están tus acusadores? ¿Nadie te ha condenado? Yo tampoco te condeno, vete y ya no vuelvas a pecar".

68.- Oficio de quienes lavan los pies a su prójimo.

  1. Realizan toda clase de obras humildes, en especial limpiar los pies y el calzado de su prójimo, como una señal de amor. Ofrecen toda clase de sacrificios por sus pecados y por los pecados de su prójimo, con lágrimas en los ojos.

69.- Oficio de quienes se arrepienten con San Pedro de haber traicionado al Señor.

  1. Escucharán diariamente las palabras del Señor: "Simón Hijo de Juan, ¿Me amas más que estos?, y responden: "Sí Señor, ya sabes que te amo". Por segunda ocasión escucharán al Señor: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas?", y contestarán: "Sí Señor, bien sabes que te amo". Por tercera ocasión escucharán "Simón, hijo de Juan, ¿me amas?", y responderán con lágrimas en los ojos: "Señor, Tu sabes todas las cosas; Tú sabes ciertamente que te amo".

70.- Oficio de quienes aman más a Cristo que a su padre, madre y hermanos. Este oficio en particular pueden ejercitarlo quienes debido al apego del padre, madre, hermanos, esposo, esposa, hijos y otros familiares, a algún pecado mortal, a las cosas del mundo, el demonio o la carne, ponen al imitador de San Juan Diego en disyuntiva de elegir entre el afecto de estos familiares y el mandamiento de amar a Dios sobre todas las cosas. En cada embate de los familiares, escucharán las palabras de Cristo: “El que ama a su padre a su madre o a sus hermanos, más que a mi, no es digno de mi”, y “Bienaventurados seréis cuando os injurien y persigan y digan mintiendo todo mal contra vosotros por causa mía. Alegraos y regocijaos, porque es grande vuestra recompensa en los cielos. Pues así persiguieron a los profetas anteriores a vosotros”.

Art. 13.- Los votos a que se refiere el inciso m) del artículo 9, son los siguientes:

I. Pobreza

1.- El primer grado de la pobreza consiste en desprenderse de todos los gustos y afectos desordenados de los sentidos externos, hasta apaciguarlos y que estén sujetos a la razón, con la ayuda de la Santísima Virgen, con lo que logrará con la entrega ordinaria de estos a Ella, para que Ella los disponga al servicio de Cristo.

2.- El segundo grado de la pobreza consiste en desprenderse de todos los gustos y afectos desordenados de los sentidos internos, de la imaginativa, de la memoria, hasta que sean de la Virgen Santísima.

3.- El tercer grado de la pobreza consiste en desprenderse de la propiedad de la inteligencia, para dejarla en manos de la Santísima Virgen María, que Ella hará entender lo que es precioso a su Hijo Nuestro Señor Jesucristo y de utilidad para el servicio del prójimo.

4.- El cuarto grado de la pobreza consiste en desprenderse de la voluntad propia y de todos sus afectos, dejándola en manos de la Santísima Virgen María, que Ella le enderezará a querer a su Divino Hijo y al prójimo como a uno mismo.

5.- El quinto grado de la pobreza consiste en desprenderse de todos los afectos del corazón por las cosas y por las personas, y entregarlos a la Santísima Virgen María, que Ella los purificará para dejar un corazón semejante al de Ella.

6.- El sexto grado de la pobreza consiste en desprenderse de la propiedad de los tesoros espirituales que merezcan los méritos de una vida santa, dejándolos en manos de la Santísima Virgen María.

7.- El séptimo grado de la pobreza consiste en desprenderse de todo lo que es uno mismo convertirse en esclavo de la Santísima Virgen María y víctima de amor, apropiarse solamente de todo lo que significan la vivencia de la Cruz de cada día.

II. Obediencia

1.- El primer grado de la obediencia, dicho de la humildad, es obedecer a sus superiores sin demora por amor a Cristo; en el instante en que se le Ordena algo lo obedece como si lo hubiese mandado el mismo Dios y no permiten dilación en realizarlo, por lo que de estos dice el Señor: "No bien escuchó mi voz, me obedeció", y "El que a vosotros escucha a mi me escucha" y aquella palabra dice: "No vine a hacer mi voluntad sino la de aquel que me ha enviado", sin tardanza, sin tibieza, sin murmuración y sin réplica de resistencia.

2.- El segundo grado de la humildad consiste en poner siempre todos sus actos y su vida a los ojos de Dios y todos los deseos ante Cristo, como dice el Profeta: "Ante ti esta todo mi deseo".

3.- El tercer grado de la humildad consiste en despreciar la propia voluntad, imitando al señor en aquello que dice el Apóstol: "Se hizo obediente hasta la muerte" y también "El placer merece pena y la necesidad engendra corona".

4.- El cuarto grado de la humildad es abrazarse en cosas duras y contrarias, y ante cualquier injuria, calladamente y con paciencia soportar todo en el interior, con la conciencia de aquello que dice el Señor: "El que persevere hasta el fin, ese se salvará".

5.- El quinto grado de la humildad es si por una humilde confesión a sus hermanos y superiores no oculta ninguno de sus malos pensamientos que sobrevenga al corazón y el mal cometido ocultamente, siguiendo aquello que dice el Señor: "Descubre al Señor tu camino y espera en El".

6.- El sexto grado de la humildad consiste en estar con todo menosprecio a si mismo y para todo lo que le manden se juzgue malo e indigno.

7.- El séptimo grado de la humildad consiste en sólo proclamar con la lengua el último y más vil de todos, sino que lo crea así con íntimo sentimiento del corazón.

8.- El octavo grado de la humildad consiste en no hacer nada si no lo persuade la Regla común que ha prometido seguir y el ejemplo de los santos.

9.- El grado noveno de la humildad consiste en reprimir la lengua para hablar y guardar silencio; no hablar hasta ser preguntado.

10.- El décimo grado de la humildad consiste no ser fácil y pronto en reír.

11.- El onceavo grado de la humildad consiste en que al hablar se haga con suavidad, sin risas, con gravedad y humildad, diciendo pocas palabras.

12.- El doceavo grado de la humildad consiste en que no solamente en el corazón sino también en el mismo cuerpo y aspecto físico se manifiesta humilde a todos cuantos lo miran, juzgándose siempre en todo momento reo de sus pecados y los pecados del mundo ante los ojos de Dios, creyendo hallarse ya en al juicio divino, diciendo de continuo en su corazón lo que dijo aquel publicano del Evangelio con la mirada fija en la tierra: "Señor, no soy digno yo, pecador, de levantar mis ojos al cielo".

13.-La virtud de la obediencia no solo debe tributarse por todos a sus superiores, sino también entre los hermanos deben obedecerse mutuamente, en la seguridad de que por este camino irán a Dios, a semejanza de la obediencia cadavérica recomendada por San Francisco de Asís.

14.-San Benito comenta que, subidos pues, finalmente todos estos grados de humildad, llegará el nombre en seguida a aquella caridad de Dios que "siendo perfecto excluye todo temor", por ella todo cuanto antes observaba no sin recelo empezará a guardarlo si trabajo alguno; como naturalmente y por costumbres, no ya por temor del infierno, sino por amor a Cristo y cierta costumbre santa por la delectación de las virtudes. Lo cual se dignará el Señor manifestar por el Espíritu Santo en su obrero purificado ya de vicios y pecados.

III. Castidad

1.- El primer grado de la castidad consiste en guardar los ojos de todas las cosas y personas del mundo, hasta que la voluntad no reclame satisfacción alguna a través de ellos, siguiendo aquella palabra del Señor: "Y si tu ojo te es ocasión de pecado, arráncalo y arrójalo lejos de ti, que mas vale tuerto al Reino de los Cielos, que ser arrojado con tus dos ojos al infierno". Se entregan los ojos a la Santísima Virgen María, para que ella disponga de ellos a su arbitrio, lo cual será conducirlos a la virginidad.

2.- El segundo grado de la castidad consiste en guardar el sentido del tacto, entregándolo por completo a la Santísima Virgen María, hasta que este sentido sea el mismo de la Santísima Virgen. El que tal obra tiene en su conciencia aquellas palabras del Señor: "Y si tu mano te es ocasión de pecado, córtala y arrójalo lejos de ti, que más vale entrar manco al Reino de los Cielos, que con tus dos manos ser arrojado al infierno"

3.- El tercer grado de la castidad consiste en guardar la lengua, el oído y el olfato de las cosas y satisfacciones del mundo, entregándolos a la Santísima Virgen como cosa y posesión suya.

4.- El cuarto grado de la castidad, consiste en entregar a la Santísima Virgen María todos los sentidos internos, la memoria y la imaginativa, para que Ella los purifique e imprima sus sellos en los mismos.

5.- El quinto grado de la castidad consiste en entregar a la Santísima Virgen María las potencias superiores de la voluntad y del entendimiento para que en su ordinaria posesión se enderecen a adquirir la virginidad del espíritu.

6.- El sexto grado de la castidad consiste en vivir diariamente como si fuese la misma Virgen Santísima la que vive y obra en las personas.

7.- El séptimo grado de la castidad consiste en vivir la Virginidad de la Santísima Virgen María y engendrar con todos los actos la vida al mismo Cristo, hasta decir: "No soy yo quien vive, sino Cristo quien vive en mí". Los matrimonios son encaminados a alcanzar este grado cuando, guiados por el Espíritu Santo, cumplen con la separación de cuerpos de prudente y común acuerdo para alcanzar la entrega de San José y de la Santísima Virgen María en imitación total a su divino Hijo, quien en fecunda virginidad se entregó a su esposa la Iglesia para engendrar y ofrecer el perfecto culto de adoración al Padre.

IV. Estabilidad

1.- El primer grado de la estabilidad consiste en que una vez en Estado de Gracia, conformarse con el estado y lugar en donde se desarrolla su vida, con la decisión de santificarse en el cumplimiento de sus responsabilidades.

2.- El segundo grado de la estabilidad consiste en amar su estado de vida y las responsabilidades a las que fue llamado y con diligencia cumplirlas todas.

3.- El tercer grado de la estabilidad consiste en imitar ordinariamente a la Santísima Virgen en todas las responsabilidades, propias del estado, como si ella fuese quien las cumpliera.

4.- El cuarto grado de la estabilidad consiste en buscar agradar a todos sus semejantes con el servicio que da en el cumplimiento de su responsabilidad, y entristecerse si no lo logra.

5.- El quinto grado de la estabilidad consiste en buscar servir perfectamente a todos sus semejantes con el cumplimiento de sus responsabilidades y estar en disponibilidad de dar un mayor servicio.

6.- El sexto grado de la estabilidad consiste en arder de amor en al cumplimiento de sus responsabilidades, crucificándose en las mismas en semejanza de Nuestro Señor Jesucristo, haciendo las más humildes y aquellas que todos desprecian.

7.- El séptimo grado de la estabilidad consiste en que una vez crucificado en el cumplimiento de sus responsabilidades, y con gran caridad, se tiene a sí mismo como el peor de todos y se repite de continuo: "Que premio merezco Señor, si solamente hago lo que tengo que hacer".

Grados perfectos de Estabilidad

8.- El octavo grado de la estabilidad consiste en ser felices con vivir diariamente la Pobreza de Espíritu (Mt 5, 3) con el objeto de poseer el Reino de los Cielos, sirviéndose de los bienes de este mundo, sin posesionarse de ellos y utilizándolos en todo momento para luchar por el Reino de Dios y su justicia.

9.- El noveno grado de la estabilidad consiste en estar diariamente contentos y ser felices practicando la mansedumbre y la dulzura (Mt. 5, 4) en el trato con todos los hombres, sin perturbarse ni alterarse, incluso en la práctica de la justicia, del derecho, de la denuncia profética y el celo por la justicia de Dios, con el objetivo de cumplir con la herencia de la tierra que Dios ha destinado, el cuerpo resucitado y glorioso.

10.- El décimo grado de la estabilidad consiste en ser diariamente felices con el llanto (Mt. 5, 5) interno y/o externo de la compunción del corazón y del agradecimiento por el amor de Dios y todos los bienes de su amor que nos da diariamente, con el objetivo de tener el consuelo del mismo Dios, prometido en el Evangelio y en el Apocalipsis.

11.- El undécimo grado de la estabilidad consiste en que diariamente estemos contentos y seamos felices con buscar la justicia de Dios (Mt. 5, 6) en todos nuestros actos y que se establezca en todos los hombres, con un celo permanente e insaciable, con el objeto de alcanzar de Dios un día la saciedad cuando se establezca su ley en todo el orbe.

12.- El duodécimo grado de la estabilidad consiste en estar contentos y ser felices con perdonar siempre (Mt. 5, 7) a todos las ofensas que nos hagan en el acto mismo de la ofensa, sin permitir en ningún momento el recelo o el mal sentimiento interior y en tener misericordia siempre, para alcanzar la promesa de alcanzar misericordia delante de Dios por las ofensas que hemos hecho a su justicia y a su amor y ternura por nosotros.

13.- El décimo tercer grado de la estabilidad consiste en serl felices y estar contentos con aplicar siempre la justicia a nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestro corazón de manera que las apetencias desordenadas jamás prevalezcan en nuestro corazón y diariamente, en cada momento seamos limpios de corazón (Mt.5, 8) con el inefable deseos constante y permanente de ver a Dios que ha sido prometido.

14.- El décimo cuarto grado de la estabilidad consiste en buscar diariamente la paz de Cristo (Mt 5, 9), en todos los actos de nuestra vida y en toda la relación con los hombres, que consiste en ser felices practicar el derecho de dar a cada uno lo que le corresponde, empezando por dar a Dios lo que es de Dios, esto es, amarlo con todo el corazón, con toda la mente y con todas las fuerzas y amar al prójimo como a uno mismo. De esta manera se alcanza la paz con Dios, con uno mismo y con el prójimo. Ello es con el objeto de obtener el título de hijos de Dios.

15.- El décimo quinto octavo grado de la estabilidad consiste en cumpliendo diariamente todo lo anterior, ser felices cuando obtengamos la persecución por causa de la justicia de Dios (Mt. 5, 10), para alcanzar la posesión del Reino de los Cielos. Un grado más perfecto consiste en alegrarse de tal manera que podamos regocijarnos y expresarlo con jubilo gritos y brincos, en el momento de que seamos injuriados y perseguidos y que se diga mintiendo de nosotros, toda cosa mala por causa de amar a Cristo, de cumplir sus mandatos y de practicar y buscar su justicia y la verdad, con el objetivo de que con tales persecuciones, sea grande la recompensa en el Cielo, como Cristo lo promete, porque de esa manera, nos asemejaremos a los profetas de Dios.

V. Conversión de Costumbres

1.- El primer grado de la conversión de costumbres consiste en arrepentirse de todos sus pecados y juzgarse reo de todos ellos todos los días. Tener diariamente la compunción del corazón y pedirla con humildad. El ejercicio del Vía Crucis asumiéndose como el corazón de la Santísima Virgen María ayudará a reflejar en nosotros a Cristo en el Huerto de Getsemaní. Nuestra alma penetrará los secretos del corazón de María, lo profundo del corazón del Señor y en ese acto igualmente se observará cómo está delante de Dios, dándose cuenta que Jesús verdaderamente nos ha amado, mientras que nuestro amor por él es poco y miserable.

2.- El segundo grado de la conversión de costumbres consiste en cumplir ordinariamente con todos los instrumentos de las buenas obras.

3.- El tercer grado de la conversión de costumbres consiste en despreciar el pecado y amar al pecador como Cristo lo ama. Sentirse pecador y reo de la culpa mientras que un solo hombre sea pecador y por tanto jamás juzgar a nadie, sino aunque no esté de acuerdo con él, compréndalo y ámelo, lo cual se pondera correctamente con la denuncia contra el pecado y a los que inducen al pecado, por quienes habrá de hacer más sacrificios.

4.- El cuarto grado de la conversión de costumbres consiste en orar continuamente con la boca y la mente.

5.- El quinto grado de la conversión de costumbres consiste en adquirir la oración incesante del corazón “la llama de amor”, la oración silenciosa permanente. En este grado es posible que el Señor otorgue el don de lágrimas.

6.- El sexto grado de la conversión de costumbres consiste en desprenderse de todos los bienes, repartirlos entre los pobres y seguir a Cristo incondicionalmente. Si por su estado no es posible, el deseo ardiente del desprendimiento y la práctica de la entrega diaria a quienes está obligado obtiene este grado.

7.- El séptimo grado de la conversión de costumbres consiste en imitar ordinariamente a Cristo, imitando a la Santísima Virgen María, hasta poder decir: "no soy yo quien vivo, sino Cristo quien vive en mí".

VI. Santa Esclavitud a la Santísima Virgen María

1.- El primer grado de la esclavitud a María consiste en disponerse a hacer todo lo anterior en Ella, con Ella, por Ella y para Ella y pronunciar la entrega en santa esclavitud, bajo la consagración diaria a su inmaculado corazón.

2.- El segundo grado de la esclavitud a María consiste en participar en la Eucaristía con mucha frecuencia, rezar diariamente el Santo Rosario, el Vía Crucis, y la Liturgia de las Horas, viviéndolos como la Santísima Virgen María.

3.- El tercer grado de la esclavitud a María consiste en llevar un silicio como prueba de esclavitud a María y como recordatorio constante de los sufrimientos que Ella padeció en la tierra.

4.- El cuarto grado de la esclavitud a María consiste en que todas las obras son hechas con Ella, por Ella, para Ella y en Ella.

5.- El quinto grado de la esclavitud a María consiste en proclamar las virtudes de esta esclavitud a todos los hombres, enseñar el catecismo siempre y a servir sirviendo a los demás.

6.- El sexto grado de la esclavitud a María consiste en entregar todo el tesoro espiritual a María.

7.- El séptimo grado de la esclavitud a María consiste en vivir sin voluntad propia alguna que no sea vivir la Cruz de Jesucristo y buscarla por todos los medios, así como entregarse totalmente a ser víctima de amor.

VII. Víctima de amor

1.- El único grado de convertirse en víctima de amor consiste en cumplir con el siguiente ofrecimiento:

"Oh Dios mío, deseo amarte y hacerte amar; deseo cumplir perfectamente tu voluntad, ser santo; pero ante mi impotencia te pido ser mi santidad. Te ofrezco los méritos de Jesucristo, de los santos y sobre todo de la Santísima Virgen María, mi madre amada. Quédate en mí como en un sagrario; no te alejes jamás de mí. Quítame la libertad de ofenderte y si por flaqueza caigo alguna vez, que al punto tu mirada me purifique. Agradezco todas las gracias que me has concedido, especialmente por hacerme pasar por el crisol del sufrimiento. Después de este destierro, espero que gozaré de ti en el cielo, pero no quiero atesorar méritos para el cielo, quiero trabajar sólo por tu amor, con el único fin de agradarte, de consolar tu corazón y salvar almas que te amen eternamente. En el ocaso de esta vida me presentaré ante ti con las manos vacías, porque todas nuestras obras están manchadas en tu presencia. Quiero revestirme de tu justicia y recibir de tu amor la posesión eterna de ti mismo. A fin de vivir en un acto perfecto de amor yo ( ... ) me ofrezco como víctima de amor holocausto a tu amor misericordioso, suplicándote que me consumas sin cesar, dejando que se desbOrden en mí alma los raudales de tu infinita ternura, que en ti se encierran, para que así llegue a ser mártir por tu amor. Que este martirio, después de haberme preparado a comparecer ante ti, me haga finalmente morir y que mi alma se arroje sin demora en el brazo de tu amor misericordioso. Quiero, ¡Oh amado mío! a cada latido de mi corazón, renovarte este ofrecimiento, hasta que desvanecidas ya las sombras, pueda de continuo declararte mi amor, mirando a tus ojos".

Art. 14.- Las costumbres de los integrantes de la Orden Crucífera, son las siguientes:

1.- Todos los miembros de la Orden Crucífera acostumbran ser puntuales a las celebraciones religiosas, a los rezos, a los ejercicios, y en general en todas las actividades que realizan.

2.- Acostumbran guardar la vista y el resto de sus sentidos, buscando negarse en ellos, para apaciguarlos en busca de la intimidad con Dios.

3.- Acostumbran negar su propia voluntad y actuar con humildad en todo cuanto hacen, así como obedecer puntualmente a sus superiores.

4.- Buscan la humillación antes que el halago para asemejarse a Cristo.

5.- Buscan predicar con el ejemplo, antes que con las palabras.

6.- Buscan en todo servir a su prójimo.

7.- Procuran ir a misa y comulgar diariamente, confesarse cada semana, tiene un director espiritual y acostumbran rezar el Santo Rosario y el Vía Crucis diariamente con su familia y si esta no quiere, al menos ellos lo rezan. Acostumbran rezar tres Avemarías a las 6 de la mañana, 12 del día, 6 de la tarde y 12 de la noche. Al hacerlo se postran, o al menos inclinan la cabeza y en cada Avemaría dan un beso al suelo o al objeto que tengan enfrente.

8.- Después de comulgar acostumbran hacer una inclinación profunda tirándose de costado y recogidos en el piso, para buscar intimidad con su Señor.

9.- Acostumbran pedir perdón de cualquier falta que cometan contra su prójimo en el mismo acto, aunque esta falta sea de pensamiento o de voluntad. Si esto es imposible por distancia u otro obstáculo piden perdón en su corazón y rezan una Ave María, besando el piso en ese acto.

10.- Acostumbran obedecer a sus padres y tratarlos con mucho amor.

11.- Acostumbran ser amables y cariñosos con sus hermanos.

12.- Acostumbran respetar a sus mayores y evitar discusiones de todo tipo.

13.- Acostumbran establecer la verdad con mansedumbre y lógica, sobre todo cuando se trata de moral o religión, y se apegan siempre al magisterio de la Iglesia, para lo cual estudian siempre el catecismo oficial de la Iglesia Católica, los documentos pontificios y el Evangelio.

14.- Acostumbran asumir la persona de la Santísima Virgen María en todos sus actos, como lo recomienda San Luis Grignon de Montfort, bajo la forma de la “Subida al cerro del Tepeyac” y “La Violencia del Reino de Dios. Crucífer vs. Lucifer”.

15.- Acostumbran ser dulces y serviciales con todas las personas y cumplir con las 14 obras de misericordia.

16.- Por el servicio a los demás no esperan compensación alguna o las gracias, sino que lo hacen en servicio a Cristo.

17.- Acostumbran dar gracias a Dios antes y después de cada comida y acostumbran leer las Sagradas Escrituras a la hora de los alimentos;

18.-Acostumbran hacer examen de previsión al iniciar el día y de conciencia al terminar el día;

19.-Acostumbran cumplir los instrumentos de las buenas obras.

Art. 15.-Las actividades permanentes de los Crucíferos son las siguientes, independientemente de los apostolados y observancias que cumplan:

  1. Promover la confesión y la comunión entre los bautizados; los sacramentos entre quienes no los tienen o no los viven y el valor de la Eucaristía y de la penitencia entre todos.
  2. Promover el canto gregoriano y el rezo por parte de los fieles de la Liturgia de las Horas en las Parroquias.
  3. Catequesis permanente a niños y adultos en las Parroquias, en las casas por las familias y en la calle por quienes tengan la vocación, la formación y el voto.
  4. Promoción de vocaciones al diaconado permanente, sacerdotales, religiosas, eremítica y consagración virginal, así como el respeto de la dignidad sacerdotal.
  5. Vivencia y promoción de los instrumentos de las buenas obras, de los oficios evangélicos y del compromiso a través de los 7 votos, de forma temporal y perpetua.
  6. Fundación de grupos de apostolado Crucífero en todas las Parroquias, escuelas, centros de trabajo y lugares de reunión.
  7. Promoción del apostolado Crucífero entre empresarios, trabajadores y políticos de todos los partidos.
  8. Formación permanente de grupos de apostolado en las colonias, en las calles y centros de reunión de niños y jóvenes.
  9. Promoción del las observancias de la Orden Crucífera, establecidas en el Art. 25.

Art. 16.- La Orden Crucífera sustenta los estudios de seminaristas que están en formación para el sacerdocio, tanto diocesanos como en Órdenes Religiosas, que se hayan integrado y cumplido cabalmente con los requisitos de ingreso y permanencia.

Art. 17.- La Orden Crucífera sustenta los estudios de jóvenes en universidades nacionales y del extranjero, a través de becas, que se hayan integrado y cumplido cabalmente con los requisitos de ingreso y permanencia.

Art. 18.- Todos los integrantes de la Orden Crucífera están obligados a presentar a sus superiores planes e informes trimestrales, semestrales y anuales de sus actividades de apostolado, cabalmente desarrollados, en función de lo que establecen estos estatutos y en el reglamento correspondiente.

  1. Los planes trimestrales para alcanzar los objetivos de los apostolados se realizarán con base en la realidad empírica y comprobable, jamás con base en supuestos o disposiciones personales y se expresarán por escrito siguiendo una metodología científica con justificación, marco de referencia, delimitación, medios prudentes y acordes con la espiritualidad crucífera, objetivos claros, precisos y alcanzables.

Art. 19.- El fin no justifica los medios, por tanto, ningún medio considerado por el derecho o por las costumbres o por alguna ley, o por los estatutos, como malo, delictuoso, impropio o que engendre dudas, es aceptado para alcanzar los fines que se propone la Orden Crucífera, sin detrimento de la justicia y el derecho.

Art. 20.-Todos los medios físicos, humanos, materiales, intelectuales, etc, que cualquier miembro de la Orden Crucífera utilice para alcanzar la finalidad de la misma, deberán ser prudentemente valorados de forma que no generen duda ni contradicción con los fines de la Orden Crucífera.

Art. 21.- Todos los miembros de la Orden Crucífera tienen prohibido tanto en la palabra, como en la obra o por cualquier medio, realizar acciones que puedan conducir a discrepancias, malos entendidos o enfrentamiento con el Ordinario, los Párrocos y Diáconos, incluso con seminaristas y personas que colaboren de alguna forma con la Iglesia, e incluso personas que no participen, personas de otras religiones o transeúntes. Esto se cumplirá sin detrimento de la verdad, la justicia, el derecho, el cumplimiento del Evangelio y la denuncia profética que proclama la Orden Crucífera en todo momento en la obediencia permanente a Dios antes que a los hombres.

Art. 22.- Para el ejercicio de su legítima defensa, los miembros de la Orden Crucífera se regirán por el Derecho Canónico y las leyes civiles del país correspondiente, considerando previamente las recomendaciones de los superiores de la Orden Crucífera, su director espiritual y del Ordinario, cuando sin detrimento de la verdad, la justicia, el derecho, la denuncia profética y la obediencia a Dios antes que a los respetos humanos, se expresen de manera autorizada.

CAPITULO 4

De la Espiritualidad

Art. 23.- Todos los integrantes de la Orden Crucífera viven su compromiso en el marco de la espiritualidad de la Virgen de Guadalupe, explicada en el Texto: “Subida al Cerro del Tepeyac”, y en “La Violencia del Reino de Dios. Crucífer vs. Lucifer”, consistente en construir el templo de Dios en cada uno de ellos, santificando toda su vida con los medios que recomienda la Iglesia Católica, contenidos en estos estatutos, así como de otros que recomiende en el futuro la Iglesia.

Art. 24.-Aquí se expone el camino fácil de subir el cerrillo del Tepeyac

1.-La jornada de Juan Diego por la que recibió la impresión de la Virgen misma en su alma es la siguiente:

  1. Buscaba a Dios y a sus mandatos.
  2. Estaba en comunión con los prelados de la Iglesia.
  3. Era humilde y se tenía como el menor y el último de todos.
  4. Hizo el recorrido y subió el cerro del Tepeyac.
  5. Permanecía en la gracia de los sacramentos.
  6. Cumplió fielmente el mandato de la Virgen.
  7. Perseveró hasta el final.

2.-Nosotros debemos imitarlo y lo haremos reflexionando y poniendo por obra las cosas contenidas en el capítulo anterior. Nos ayudará lo siguiente:

De esta forma podremos avanzar en el camino de las virtudes que en sus diversas manifestaciones ha pedido la Santísima Virgen de sus hijos: Fe, Esperanza y Caridad, y las virtudes capitales: humildad, generosidad, castidad, paciencia, templanza, caridad y diligencia.

3.-Una forma es subir el cerro del Tepeyac de la mano de San José.

  1. San José‚ imitó fielmente a Cristo aprendiendo muchas cosas de María y después de la Virgen María no existe otro hombre que se haya asemejado más a Cristo que San José.
  2. San José es el hombre más puro después de la Virgen, por lo tanto el Espíritu Santo también lo llenó de gracia para que pudiera llamar hijo a Nuestro Señor Jesucristo. Por el sacramento del matrimonio, --ellos vivieron el matrimonio más perfecto de la tierra-- que hace una sola cosa a los esposos, hizo el Espíritu Santo a José y a María uno sólo en el espíritu y en la carne virginal.
  3. Por esto San José participa de todos los dones de la Virgen en grado supremo.
  4. San José‚ se entregó a Cristo y a María como ningún otro hombre en la tierra y por ello la gloria y poder que tiene en el Cielo le fueron destinados desde toda la eternidad con un trono superior al de todos los hombres y ángeles al lado de la Santísima Virgen María.
  5. San José goza de un grandísimo poder de intercesión ante Jesucristo, Ante Dios Padre, ante el Espíritu Santo y ante la Virgen María.
  6. Los espíritus infernales no soportan la humildad y la virginidad de San José, por ello, imitarlo e invocar su nombre en el peligro de la tentación atrae el imperio de la Virgen María contra los demonios.
  7. Gran santidad pueden obtener quienes imiten a este santo patriarca.

Algunas prácticas de imitación.

  1. Para imitar a San José, primero hay que confesarse y comulgar diario, entregándole a este santo varón la custodia de todos sus sentidos internos y externos y la puerta de su alma, como todos los actos, para que sea el quien los dirija, así como dirigió a Jesús siendo niño.
  2. Cada quien deber hacer su trabajo de cada día, rezando siete veces al día (Rosario, Vía Crucis, Liturgia de las Horas) para alcanzar una pureza y virtud semejante a la de San José‚ y conformándose con lo que Dios le de para cada día pero entregando el mayor esfuerzo y Orden para proveer de lo mejor a su familia, ejerciendo la justicia y el derecho.
  3. Cada quien deber tratar de ser el siervo de todos, con buena cara y sonrisa; sin reproches. Servir a todos gustosamente, a cualquier hora, empezando por su familia. Ver en todos los hombres a Jesús hecho hombre.
  4. Desear ser el más humilde los servidores de sus semejantes y buscar hacerlo con sus obras a cada día, hasta su muerte.
  5. Nunca buscar lugares principales, ni que su opinión sea la preponderante; mejor, escuchar y bendecir a todos los hombres; buscar el ser desconocido y el ser tenido en nada.
  6. Si alguno le pregunta porque lo hace, contestar que porque quiere servir a Dios, porque Dios ha puesto bajo su cuidado, para servir a todos sus prójimos.
  7. Una vez de haber hecho todo lo anterior, estar dispuesto a imitar a la Virgen María y así imitar más perfectamente a San José. Imita diariamente a la Santísima Virgen María en todos sus actos, como si fuese ella, antes, durante y después del parto y durante la pasión, muerte y resurrección de Cristo.
  8. En su corazón se alimenta con la vivencia de que en él mismo se está formando a Cristo, por lo que no tienen más alimento que la protección de la Santísima Virgen María en su vientre purísimo y el amor de San José.
  9. Al amanecer se da cuenta de que Jesucristo ha sido concebido dentro de su ser y lo formará durante el día con todos sus actos.
  10. Antes de dormir se atendrá a que debe proteger durante la noche al Señor que en El se engendra, con una vigilancia estrecha de sus actos.
  11. Partirá el sueño por la mitad para orar, ante la urgencia del parto, de que el Señor llega en cualquier momento.
  12. Arrullan incesantemente el Niño Jesús en el pesebre humilde su corazón, y le proporcionan calor la rendición de todos sus sentidos y de todo su ser, en todo momento, con todos sus actos.

CAPITULO 5

Del Carisma.

Observancias y Apostolados.

Art. 25.- El carisma de la Orden Crucífera se expresa en sus observancias y apostolados. Para cumplir de mejor forma con el compromiso de cada uno dentro de la Orden Crucífera, además de la práctica fundamental de permanecer en Gracia de Dios y de cumplir con estricta observancia los deberes y responsabilidades del estado particular de vida en que se encuentra, se establecen las siguientes observancias. Por observancia se entiende a la forma particular de cumplir el compromiso como Crucífero. Las observancias son las siguientes, las cuales pueden cumplirse individual o asociadamente con la dirección prevista en estos estatutos:

  1. La observancia simple y perfecta de los fieles que se comprometen a permanecer en Gracia de Dios, cumpliendo los mandamientos de la Ley de Dios, los sacramentos y mandamientos de la Santa Madre Iglesia y las obligaciones de su estado, convirtiendo permanentemente sus costumbres de vida, acudiendo regularmente al sacramento de la penitencia, a la Santa Misa y que participan de la Eucaristía.
  2. Observancia de los fieles que además de lo establecido en el inciso a) participan en grupos Parroquiales.
  3. Observancia de los fieles que rezan individualmente, familiarmente o asociadamente en grupos Parroquiales o grupos de fieles el Santo Rosario, el Vía Crucis y la Corona de la Misericordia, o algunas otras devociones y se compenetran de la espiritualidad contenida en “La Violencia del Reino de Dios. Crucífer vs. Lucifer”, “Subida al Cerro del Tepeyac” y “Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen María”, de San Luis Grignon de Montfort; cumpliendo lo establecido en el Art. 24.
  4. Observancia de los fieles que cumplen los Instrumentos de las Buenas Obras, recomendados en la Regla de San Benito.
  5. Observancia de los fieles que cumplen uno o varios oficios evangélicos establecidos en los Artículos 11 y 12.
  6. Observancia de los fieles que cumplen con una o varias de las 14 obras de misericordia.
  7. Observancia de los fieles que se ligan con votos privados temporales.
  8. Observancia de los fieles que se ligan con votos privados perpetuos.
  9. Observancia de los fieles que se comprometen con estabilidad por lapsos de tres meses, seis meses, un año, e indefinidamente, a participar en la Liturgia de las Horas en su Parroquia. En esta observancia se incluyen a los fieles que integran los coros gregorianos de cada Parroquia.
  10. Observancia de los fieles que observan una combinación cualquiera de las observancias anteriores.
  11. Observancia de los ermitaños, anacoretas, las vírgenes y viudas.
  12. Observancia de quienes quieren cumplir con la regla establecida por algún santo fundador de Orden religiosa, pero que lo quieren hacer bajo la protección Crucífera. A esta observancia se pueden acoger tanto sacerdotes y religiosos, sin detrimento de cumplir lo que el derecho manda para estos casos. Los fieles lo pueden hacer sin más requisito que lo ordenado por el santo fundador para el ingreso. Los votos que pronuncien en todo caso, serán privados. Quienes se acojan a esta observancia cumplirán la regla del santo fundador bajo la supervisión de un superior Crucífero bajo las recomendaciones de la más estricta observancia que estableció el santo fundador.
  13. Observancia de la comunidad ecuménica por Parroquia, Diócesis y a nivel nacional.

Art. 26.- Las personas que pueden vivir alguna de las observancias, o una combinación de las mismas, una vez que hayan cumplido con los requisitos de ingreso son:

  1. Todos los fieles que no tienen impedimento canónico.
  2. Los seminaristas que se están formando en algún instituto.
  3. Los Sacerdotes y diáconos.
  4. Los Obispos.
  5. Los religiosos, cumpliendo lo que manda el derecho para su caso.
  6. Los fieles, religiosos y/o sacerdotes que quieran ser ermitaños y anacoretas, según el Canon correspondiente.
  7. Los fieles que deseen consagrarse como vírgenes según el Canon correspondiente.
  8. Las viudas, según el Canon correspondiente.
  9. Los catequistas.
  10. Los Diáconos permanentes.
  11. Los fieles cristianos no católicos o fieles no cristianos que acepten las normas ecuménicas del derecho y del Consejo Pontificio correspondiente.

Art. 27.- La Orden Crucífera desarrolla los apostolados de:

  1. La Liturgia de las Horas en las Parroquias y el Canto Gregoriano.
  2. Las vocaciones sacerdotales y religiosas, al diaconado permanente, a la vida eremítica y a la consagración virginal, la consagración de las viudas; la atención a los consagrados.
  3. Los novios, los matrimonios y las familias.
  4. Los solteros.
  5. Los niños a quienes a tenor del derecho, se les alentará a permanecer en la gracia de Dios desde los 7 años, viviendo intensamente los sacramentos de la Eucaristía y la penitencia.
  6. Los adolescentes.
  7. Los jóvenes y señoritas.
  8. Las devociones del Señor de la Misericordia, de la Legión de Almas Pequeñas y otras.
  9. Actividades de misión catequética en la calle para atraer a los que no conocen a Cristo, a los que se han enfriado y a los que se han apartado por diversas razones, salvo las prohibiciones establecidas en el derecho canónico, y de los que viven sin sacramentos.
  10. Actividades ecuménicas a tenor del derecho y de las disposiciones del Consejo Pontificio correspondiente.
  11. Actividades en y con medios de comunicación, a tenor de las disposiciones del Consejo Pontificio correspondiente.
  12. Actividades entre estudiantes, profesionistas, empresarios, obreros, políticos, y en todo el Orden social, a tenor de lo establecido en el Derecho Canónico y de las disposiciones del Consejo Pontificio correspondiente y que cumplen alguna de las observancias anteriores.
  13. De fieles que dirigen escuelas o institutos.
  14. De los fieles que desarrollan Pastoral Penitencial en Reclusorios y/o de enfermos.
  15. De los fieles que desarrollan actividades de gobierno en la Orden Crucífera.
  16. De los fieles que promueven las observancias de la Orden Crucífera.

Art. 28.- La operación y el trabajo organizado de los Crucíferos en cada uno de los apostolados se desarrollará conforme a los reglamentos correspondientes, cumpliendo siempre, con todo orden, los planes e informes trimestrales, semestrales y anuales y la metodología apropiada, atendiendo a lo dispuesto en el artículo 18.

  1. La realización o desarrollo de apostolados no sustituye al trabajo principal de santificarse mediante la permanente compunción del corazón de los Crucíferos en el cumplimiento de sus deberes de estado. Los directores espirituales vigilarán esta disposición y recomendarán la separación del trabajo de apostolado a quienes se entibien en la compunción del corazón o las distracciones del apostolado los aparten de la Gracia de Dios o para quienes sean ocasión de caer en pecado mortal.

Art. 29.- No se sujeta a calendarios o planes el hacer siempre el bien, evitar el mal y luchar contra este, luchar por la verdad y la justicia, denunciar la injusticia, luchar por el Reino de Cristo, el acudir al auxilio divino para no caer en la tentación, el permanecer en conversión y compunción constantes y el confesar los pecados al sacerdote sin demora. El amar a Dios con todo el corazón, con toda la mente y con todas las fuerzas y al prójimo como a sí mismo.

CAPITULO 6

De la Vigilancia

Art. 30.- Compete primeramente a cada Crucífero el vigilar siempre todos sus actos, tanto interiores como exteriores para llevar una vida santa, orar, velar y hacer penitencia para no caer en tentación. Asimismo para cumplir cabalmente con los deberes de su estado. Esta vigilancia recomendada por el Evangelio, conduce a la negación del hombre viejo, que debe ser crucificado con Cristo, para resucitar con el hombre nuevo en Cristo. Particularmente esta reordenación de la naturaleza caída hacia Dios, por virtud de la Sangre de Cristo, deberá aplicarse a cada uno de los cinco sentidos, para Ordenarlos hacia el fin útil que Dios les dio, mortificándolos prudentemente, lo mismo que los sentidos internos, la inteligencia, la memoria y la imaginación. De esta forma el Crucífero puede disponerse a cumplir más profundamente con el amor que sobre todas las cosas quiere Dios que le demos y al prójimo como a nosotros mismos.

  1. Siendo que por disposición natural en perspectiva el prójimo puede ver mejor la viga o la paja en el ojo del Crucífero, corresponde al Crucífero agradecer con humildad y mansedumbre a quien o a quienes le adviertan de sus errores, omisiones y/o pecados y dar gracias a Dios por cuidar tan solícitamente de la perfección de las obras crucíferas.

Art. 31.- Todos los Crucíferos que participan activamente en apostolados, deberán presentar a su superior informes trimestrales, semestrales y anuales, de todas sus actividades, a tenor del reglamento correspondiente.

Art. 32.- Todos los Crucíferos que participan en el gobierno deberán presentar a su superior informes trimestrales, semestrales y anuales, de todas sus actividades, a tenor del reglamento correspondiente.

Art. 33.- Todos los superiores Parroquiales deberán presentar informes trimestrales, semestrales y anuales a tenor del reglamento correspondiente, al superior diocesano.

Art. 34.- Todos los superiores diocesanos deberán presentar informes trimestrales, semestrales y anuales al superior nacional, en el capítulo correspondiente.

Art. 35.- Los superiores deberán presentar adicionalmente los siguientes informes, a tenor del reglamento correspondiente:

  1. El superior en una Parroquia, al Párroco.
  2. El superior en la demarcación de una vicaría, al vicario.
  3. El superior en una Diócesis, al Ordinario.
  4. El superior nacional, al superior internacional y al presidente de la Conferencia Episcopal del país.
  5. El superior internacional, al Presidente del Consejo Pontificio para Laicos y a los Presidentes de Consejos Episcopales que corresponda según la observancia y el apostolado.
  6. El superior de una observancia particular o de un apostolado: al capellán correspondiente y al superior correspondiente.

Art. 36.-A tenor del Derecho Canónico, todas las observancias de la Orden Crucífera cumplen fielmente con la imitación de Cristo bajo la espiritualidad del Tepeyac en la imitación de María. Por ello, sin temor alguno, están abiertas a examen y escrutinio de visitadores que dispongan las Diócesis en donde operan, las Arquidiócesis, El Vaticano, órdenes religiosas, e incluso organizaciones no católicas, para que se pueda cumplir aquel testimonio de los primeros cristianos de quienes todos los demás decían: “mirad como se aman”.

Art. 37.- Esta transparencia de testimonio incluye “el aguijón de la conciencia” del que habla San Buenaventura, y que corresponde a lo que el Señor mandó: “velad y orad, para que no caigan en tentación” y “ya es hora despertarse” aunque ampliado a su forma colectiva, para todas las actividades de las observancias y apostolados, de la siguiente manera:

  1. Cada comunidad que surja en una de una actividad o misión particular de los caballeros, deberá ser supervisada por consejos fiscalizadores integrados por personas honorables, designados por la ciudadanía tras la convocatoria correspondiente, procurando que en su seno se encuentren personas de otras religiones, ateas o cuya crítica contra la religión y/o particularmente contra la Orden sea estricta.
  2. Los consejos fiscalizadores operarán conforme al reglamento que la Orden Crucífera proporcione para tal efecto.
  3. Conviene señalar una especial vigilancia contra abuso sexual de menores, prácticas homosexuales, de lesbianismo, familiaridades sospechosas, espectáculos impropios, vestimenta impropia en hombres, mujeres y niños, lenguaje impropio, así como todo aquello que vaya contra la moral y las buenas costumbres.
  4. Conviene señalar especial y estrecha vigilancia contra abusos en ministerios, contra usurpación de ministerios, prácticas cismáticas o contrarias a la ortodoxia católica en la liturgia y los sacramentos, contra supersticiones y todo aquello contra lo que nos alerta la Iglesia.
  5. Para que no se adormezcan las conciencias, estos consejos serán renovados cada año, salvo en casos particulares y conforme al reglamento correspondiente.
  6. Quienes se sientan agraviados por la acción de estos grupos fiscalizadores, señalarán todo abuso por parte de estos consejos o de alguno de sus integrantes, cuyo número no excederá de 10 personas. Si el proceder de estos consejos o de alguno de sus integrantes se extralimita de lo que marca el reglamento, un jurado de la Orden Crucífera podrá sustituirlo por una persona de su confianza. Si la acción de todo un consejo es evidentemente contraria a lo que marca el reglamento correspondiente, podrá convocar a la elección de un nuevo consejo. En todos los casos, el tratamiento de los asuntos compete a los superiores de la Orden Crucífera.
  7. Cuando algún fiel tenga evidencia del comportamiento inadecuado de algún superior de la Orden Crucífera, deberá hacerlo del conocimiento del Ordinario del lugar, atendiendo en todo momento a las disposiciones del Derecho Canónico para estos casos. Si la complicidad de los superiores impide la corrección, deberá hacerlo del conocimiento del capítulo ascendente correspondiente.
  8. En la demarcación de una Diócesis, el superior correspondiente designará visitadores por observancia y apostolado, para realizar el trabajo de fiscalización correspondiente.
  9. En la demarcación de un país, el superior correspondiente designará visitadores que se encarguen de la fiscalización de la Orden Crucífera en las demarcaciones diocesanas.
  10. El superior internacional designará visitadores para fiscalizar a la Orden Crucífera en los países en donde esta opere.
  11. Toda actividad de fiscalización realizada por integrantes de la Orden se realizará a tenor del reglamento correspondiente y se respaldará con informes por escrito en papel y en formato magnético, específicamente CD o el instrumento más útil, según los avances de respaldo de información.

CAPITULO 7

De las comunidades de base y actividades comunes

Art. 38.- La Parroquia es la comunidad en torno a la cual se desarrollarán las observancias y los apostolados. El Párroco, de preferencia, será el director espiritual, salvo casos excepcionales, cuando podrá solicitarse uno distinto o cuando el Párroco no tenga perfil de director espiritual.

Art. 39.- En los apostolados y observancias que por su naturaleza, por la lejanía, por las dificultades del transporte, o por cualquier otra situación razonable congreguen a integrantes de la Orden Crucífera fuera de la demarcación de la Parroquia de cada uno, se formarán comunidades específicas, para las cuales se solicitará un director espiritual específico, a tenor del reglamento correspondiente.

Art. 40.- Una comunidad es gobernada conforme a la norma correspondiente y se reúne para celebrar capítulos, acuerdos y actos litúrgicos, a tenor de los estatutos y los reglamentos. Las comunidades son:

  1. La comunidad de todos los Crucíferos en una Parroquia.
  2. La comunidad en la demarcación de una Parroquia, de los Crucíferos que pertenecen a una o varias observancias, a uno o a varios apostolados de la Orden Crucífera.
  3. La comunidad de los Crucíferos que pertenecen a una o varias observancias, o a uno o varios apostolados en la demarcación de una Diócesis.
  4. La comunidad de los Crucíferos que pertenecen a una o varias observancias, o a uno o varios apostolados que por el lugar geográfico donde desarrollan el apostolado o la observancia, se unen para alcanzar los objetivos de la Orden Crucífera de mejor forma.
  5. La comunidad de los Crucíferos con derecho pleno de la Orden Crucífera en una Parroquia, en la Diócesis, en un apostolado o en una observancia particulares.

Art. 41.- Una comunidad de la Orden Crucífera, en la demarcación de una Parroquia, deberá participar, desde su inicio y a según los reglamentos correspondientes, en la misa dominical de la comunidad, celebrada por el director espiritual, capellán o el Párroco, en la que de preferencia deberán entonarse:

  1. Oficio de Lectura.
  2. Laudes.
  3. Santa Misa.
  4. Tercia.

Si la misa es por la tarde:

  1. Vísperas.
  2. Santa Misa.
  3. Completas.

Las comunidades ecuménicas orarán conforme a lo establecido por el Consejo Pontificio Correspondiente.

Art. 42.- Todas las comunidades tanto Parroquiales como diocesanas y por observancia y apostolado, procurarán a la brevedad posible que se celebren estos oficios diariamente y de ser posible participar en los oficios matutinos y vespertinos.

Art. 43.- Todos los asociados deberán portar el escapulario de la Orden Crucífera durante las celebraciones y actos, conforme el reglamento correspondiente.

Art. 44.- Las celebraciones son abiertas a todos los fieles.

CAPITULO 8

Del perfil de los integrantes

Art. 45.- La edad mínima para ser aceptado en la Orden Crucífera es la de 7 años, con permiso de los padres, a quienes se convocará encarecidamente a integrarse a la Orden Crucífera para obtener la ayuda que le permita cumplir con los compromisos bautismales a tenor del derecho;

Art. 46.- No existe edad máxima para incorporarse a la Orden Crucífera.

Art. 47.- Estar bautizado en la Iglesia Católica o en alguno de los ritos cristianos a tenor del derecho.

Art. 48.- No tener algún impedimento canónico;

Art. 49.- Si no es católico ni de algún rito cristiano que está en comunión con la Iglesia Católica, se integra bajo las regulaciones ecuménicas a tenor del derecho y de los Ordenamientos del Consejo Pontificio correspondiente;

Art. 50.- Los empresarios y políticos se integran cuando tienen la firme intención de utilizar a la empresa y a la política con fines religiosos, para revestirlas de Cristo, y no a la inversa;

Art. 51.- La intención permanente y comprobada con actos de conservar la Gracia de Dios y acrecentarla, de amar a Dios Sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismo, de negarse a sí mismo y cumplir con los deberes de estado, son el perfil que debe tener todo Crucífero;

Art. 52.- La obediencia a los legítimos superiores a tenor del derecho, permanente y comprobada con actos, es un perfil que debe tener el Crucífero;

Art. 53.- La obediencia a Dios antes que a los hombres, a tenor de los Diez Mandamientos de la Ley de Dios, del Derecho Canónico, del Catecismo Oficial de la Iglesia Católica, de los Documentos Pontificios, Diocesanos y Parroquiales, es un perfil que debe tener el Crucífero;

Art. 54.- La disposición a cumplir cabal y prudentemente con los compromisos que contrae a tenor de los estatutos, es un perfil que debe tener el Crucífero.

Art. 55.- Los seglares buscan la perfección evangélica en el estado en que se encuentran cumpliendo los votos o promesas, bajo la espiritualidad del Tepeyac: solteros, casados, separados o viudos. A igual que en los casos anteriores, tienen a la Eucaristía, la Liturgia de las Horas, el Rosario y el Vía Crucis, como centro de su vida.

  1. Los solteros según su edad: niños, adolescentes, jóvenes y adultos, que viven su virginidad consagrada a Dios.
  2. Los que son novios.
  3. Los casados según la etapa en que se encuentren: con niños pequeños, con hijos jóvenes, con hijos adultos.
  4. Los que estando casados se han separado y se mantienen castos así.
  5. Los que viven la castidad bajo el estado de viudez y se consagran como vírgenes.

Art. 56.- Los fieles seglares y sacerdotes o religiosos se envisten caballeros y damas en una celebración especial tras el periodo de prueba y tras pronunciar votos privados o promesas con los que se vinculan a la Orden Crucífera. Durante la celebración, se preguntará al aspirante qué desea y una vez que haya contestado que desea seguir a Cristo bajo la obediencia a la Iglesia Católica y a los estatutos de los Caballeros Crucíferos de San Juan Diego, se le leerá las siguientes advertencias para los que desean seguir a Cristo:

  1. Al que quiera seguir a Cristo a donde quiera que El vaya, deben advertir que: "Las zorras tienen cuevas y las aves del cielo tienen nidos; más el Hijo del Hombre no tiene donde recostar su cabeza".
  2. Al que el Señor llame valiéndose de cualquier medio para seguirle, considere lo que a uno le contestó cuando el Señor le llamó: "Sígueme". Pero él le dijo: "Déjame primero ir a enterrar a mi padre". Pero El le replicó: "Deja que los muertos entierren a sus muertos. Tú ve a anunciar el Reino de Dios".
  3. Al que diga: "Señor, te seguiré; pero déjame primero ir a despedirme de los de mi casa". Aténgase a lo que el Señor le replica: "Ninguno que empuñe el arado y luego mire hacia atrás es bueno para el Reino de Dios".
  4. Aquel que quiera salvarse, que cumpla los 10 mandamientos.
  5. A aquel que después de cumplir los 10 mandamientos quiera ser perfecto, que vaya y venda todo cuanto tiene, repártalo entre los pobres y luego siga al Señor, cumpliendo alguno o varios de los oficios señalados en esta regla mínima.
  6. Aquel que quiera seguir al Señor deberá amarlo más que a todas sus posesiones y si no se quiere desprender de estas como lo recomienda el Señor, deberá servirse de ellas para manifestar su amor a Dios sobre todas las cosas y a su prójimo como a sí mismo.
  7. Aquel que quiera seguir al Señor, deberá amarlo más que a su propia vida, más que a su padre, madre, esposa, hijos, casas o tierras. El amor de Dios lo manifestará a todos los hombres con el cumplimiento del Evangelio en obediencia a la Iglesia y a sus legítimos superiores en todos los órdenes.
  8. El que reza e invoca a Dios pero no cumple con los 10 mandamientos, los mandamientos de la Iglesia y los sacramentos, sólo lo honra con sus labios, pero su corazón no está con El. No todo el que diga: "Señor, Señor", entrará en el Reino de los Cielos ni es discípulo de Jesús.
  9. Aquel que está dispuesto a cargar su Cruz de cada día, ese puede seguir al señor.
  10. Aquel que ame más su vida y la anteponga al cumplimiento del Evangelio, no puede ser discípulo de Jesús.
  11. Aquel que reciba la palabra de Dios y no la que ponga en práctica, se parece a la semilla que no da fruto, y no es discípulo de Jesús. Es árbol que será cortado y destinado al fuego.
  12. Aquel que siga al Señor tendrá en esta vida hasta el ciento por uno, junto con tribulaciones y persecuciones, y después la vida eterna.
  13. Considerado lo anterior, quien quiera portar la Cruz de Cristo y proclamar el camino del Tepeyac que aquí se señala, pueden hacerlo bajo el pronunciamiento de los votos o promesas privados.

A continuación se le preguntará: ¿quieres cargar tu Cruz de cada día en obediencia a la Iglesia Católica como miembro de los Caballeros de San Juan Diego del Tepeyac, del Templo del Espíritu Santo y Portadores de la Cruz de Cristo. Soberana y Militar Orden de Caballeros Crucíferos y cumpliendo sus estatutos? Cuando conteste que sí, se le entregará el hábito, un Rosario, que portará en su mano izquierda y una Cruz de madera. En este acto será vestido con el hábito, se pondrá de rodillas, con el rosario en su mano izquierda, con la Cruz tomada con las dos manos en el pecho renovará las promesas bautismales. En este acto podrá hacer confesión pública de sus culpas acompañada del acto de contrición de la formula “Yo confieso” de la Eucaristía. Acto seguido entregará la responsiva escrita y firmada de su puño y letra donde constarán estas promesas y los votos que presenta a Dios, así como el plan de observancia y apostolado que desarrollará. Enseguida podrá incorporarse a la comunidad de los caballeros. Cada año se renovará esta celebración el día del bautismo de cada uno de los integrantes de la Orden Crucífera. Los integrantes de la comunidad, con hábitos y su Cruz, formarán medio círculo en torno del altar de la Parroquia durante la celebración.

Art.-57.- Los niños, adolescentes y jóvenes, como también los adultos que así lo desean, participan en ejercicios físicos, marchas y escoltas, y en la práctica de artes marciales reglamentados en Orden a su bien espiritual, los sábados y domingos. Ello lo realizan en la calle o en centros de práctica adecuadamente acondicionados. Los ejercicios son abiertos a todos los interesados, aunque no pertenezcan a la Orden, pero en todos los casos se sujetan a la disciplina de esta observancia, cuyo objeto es el servicio a Dios y al prójimo para alcanzar la santidad en la perfección de la vida cristiana en el correspondiente estado de vida. A estas prácticas se pueden sumar los religiosos y sacerdotes que lo deseen.

Art. 58.- Todos los ejercitantes pertenecen a una milicia Ordenada jerárquicamente como ejército, con grados militares. Esta milicia es regida por un capítulo integrado por los superiores de los grupos de formación y encabezado por el superior de la Orden, a tenor de los reglamentos correspondientes.

Art.- 59.- Los cuarteles de estos caballeros son al mismo tiempo casas de retiro en donde rezan la liturgia de las horas como en los monasterios cistercienses por temporadas que pueden ser de una semana hasta tres meses, renovables indefinidamente y adicionalmente realizan trabajos de beneficio a los más pobres y destinan tiempos determinados para ejercicios físicos.

Art.- 60.- Los seglares participan en su Parroquia con las siguientes actividades:

  1. Enseñanza permanente del catecismo oficial de la Iglesia a niños jóvenes y adultos, preferentemente aquellos que no asisten a la iglesia.
  2. Formación de Coros Gregorianos para el rezo de la Liturgia de las Horas en las Parroquias en las horas correspondientes.
  3. Participan activamente en los trabajos de información a fin de conocer la realidad del campo de trabajo con el objeto de generar estrategias de operación para atraer al mayor número de personas de su comunidad a los sacramentos y a una vida santa.

Art. 61.- Con su familia los seglares participan en la liturgia de las horas también en sus casas con canto gregoriano, rezan el Rosario, el Vía Crucis, se confiesan cada semana, tiene un director espiritual y caminan así hacia la santidad.

Art. 62.- Realizan adicionalmente las siguientes actividades:

  1. Actividades desarrollo económico y social en su comunidad; sobre todo a partir del servicio personal al prójimo y de las fundaciones comunitarias desarrollo económico para generar empresas productivas de la comunidad.
  2. Actividades de participación ciudadana, sobre todo mediante la denuncia, la propuesta de políticas públicas y la vigilancia de los funcionarios públicos.
  3. Actividades políticas, a través de la participación en todos los partidos políticos, según sus posibilidades y aptitudes.
  4. Generación de empresas con el objeto de dar empleo a un número cada vez mayor de personas.
  5. Actividades asistenciales, a través de asesoría en asuntos jurídicos, sobre todo a los más necesitados.
  6. Actividades económicas de apoyo a la Parroquia y a su comunidad.

Art. 63.- Desarrollan todas las actividades de promoción de los valores cristianos en todos los ámbitos de la actividad ciudadana, política, económica y social a través de todos los medios a su alcance.

Art. 64.- Perfil en la Familia:

  1. Como familia, padres e hijos buscarán vivir como la Sagrada Familia, todos imitando siempre a María, centrando su vida en la Eucaristía, a la que acudirán frecuentemente, llevando a los pequeños de la mano, a la hora de recibir el Cuerpo de Cristo.
  2. Como esposos, practicarán el sacramento del matrimonio con santidad, esto es, excluirán el uso de anticonceptivos de toda índole, el sexo oral, anal y la masturbación, así como películas, revistas y espectáculos impropios, como actos que violan la santidad del cuerpo como templo vivo del Espíritu Santo hecho a imagen de Dios, el sexto y el noveno mandamientos. Enseñarán esto mismo a sus hijos e hijas en edad de casarse.
  3. Si los esposo quieren ser perfectos en la imitación de María y alcanzar la virginidad perfecta, en acuerdo (si no hay acuerdo no es recomendable) vivirán la castidad como la vivieron San José y María, hasta alcanzar la virginidad de espíritu, cumpliendo con el Canon 604, de las vírgenes.
  4. Los que no están casados por la Iglesia se casarán, cuando no tengan impedimentos.
  5. Los que estén viviendo juntos y se hayan separado de una relación anterior, consultarán el caso con el sacerdote o el obispo de su Parroquia y obedecerán lo que les indiquen, obedeciendo aquello que dijo el Señor, que más vale entrar tuerto, manco o cojo al reino de los cielos que ir completo al infierno.
  6. Los que sean homosexuales seguirán los consejos de la Iglesia para corregir esta situación, dado que se aplica lo dicho en el inciso anterior.
  7. Si en las familias hay situaciones de conflicto, por diversas razones entre hijos y padres o hermanos, el ofrecimiento de ayunos, penitencias y la oración son el camino indicado para superarlas.
  8. Las familias vivirán primero la santidad en el seno del hogar, santificando su vida, estableciendo sus horarios de oración común. Orarán al levantarse y al acostarse, antes y después de comer. Darán lectura al Catecismo Oficial de la Iglesia o del Evangelio a la hora de la comida. Acordarán actividades de apostolado en su comunidad o en su medio desarrollo, esto es, en el lugar donde viven, en su Parroquia, la escuela, el trabajo, etc, sin que estas lleguen a distraer el objeto principal de su santificación que es la vida familiar, a semejanza de la Sagrada Familia. Asimismo deben ofrecer sacrificios por los pecadores y especialmente por la santidad de los sacerdotes y de los gobernantes. Particularmente es recomendable el apostolado del rezo de la Liturgia de las Horas y el compromiso de rezar al menos una de las horas diariamente con la familia y/o con su comunidad en su Parroquia. Esto lo pueden hacer bajo compromisos sucesivos por tres meses.

Art. 65.- Perfil en el trabajo.

  1. A semejanza de San José, quienes trabajan, contribuirán debidamente al hogar para su manutención y para el aumento de su reserva de ahorros de manera que el aspecto económico no sea motivo de angustia por falta de empeño en el trabajo.
  2. Los trabajadores cumplirán debidamente sus compromisos con los patrones sin robar ni tiempo ni materiales, sino que se comportarán con justicia para ellos.
  3. Los patrones transforman a la empresa en una sucursal del taller de San José en el momento en que Ordenan a la empresa al alcance de la finalidad trascendente que Dios Ordenó para toda empresa desde el momento en que El mismo emprendió la creación y luego la regeneración de todo lo creado.
  4. La empresa perfecta en este Orden tiene por objetivo la generación de bienestar económico para sus dueños y para todos sus trabajadores, a quienes proveerá de condiciones tales que les permitan una vida material digna con superación en sus ingresos, sin que ello ponga en riesgo la supervivencia misma de la empresa, para que ellos puedan concentrarse a su vez en aprender y vivir las cosas de Dios, como lo hacía Juan Diego. Para ello los patrones Ordenarán la marcha de la empresa al incremento de utilidades y el crecimiento. Es preferible que Ordenen la forma de que sus empleados y trabajadores tengan momentos de oración como ya se practica en varios lugares. Si libremente el patrón convoca al que quiera rezar el Santo Rosario conjuntamente o a una hora cada quien en su lugar, las bendiciones sobre esa empresa serán grandes.
  5. Contrario a ello son aquellas empresas donde el objetivo es la riqueza y utilizan la reducción del personal como medio de explotación, generando toda clase de sistemas de terror psicológico contra los empleados. Particularmente pecaminosas y ruines son aquellas donde los patrones aparentan ser muy cristianos, pero dicen que la empresa y las prácticas empresariales son una cosa y la religión es otra, por lo que viven como paganos en su empresa y cumplen exteriormente con los ritos de la liturgia. Estos se parecen a aquellos sobre los que caía la palabra del Señor cuando decía que han suprimido la voluntad de Dios con tradiciones humanas, y cuando decía que este pueblo lo honra con sus labios, que recitan su ley en todo momento, pero su corazón está lejos de El y se hacen reos de las palabras de la Santísima Virgen en el Magnificat. No crean que únicamente con poner flores a imágenes de la Virgen en sus empresas o con sus muchas limosnas o donativos se salvarán, ello más bien será mas carga pecaminosa al parecerse a aquellos de los que el Señor decía suprimían el mandato de Dios de honrar al padre y la madre, cuando alguien destinaba su dinero al tesoro del templo en lugar de ayudar a sus padres, con lo que anulaban el mandato de Dios, para poner en lugar sus prácticas. A estos y a aquellos que obran como si Dios no existiera, se les recomienda rezar el Rosario y hacer penitencia, por estar sujetos demonios que sólo pueden salir con ayuno y oración, de lo contrario ellos mismos se están reservando para el infierno por sujetarse amarras que los inmovilizan en pecados que claman justicia al cielo.
  6. Los que tienen bajo su responsabilidad el gobierno de personas y asuntos públicos, obren con temor y con temblor, como dice de ellos el Rey David, para no obrar injustamente. Aquellos gobernantes que se dicen católicos, pero que al unirse con otra persona se juntan como si fueran paganos como lo hace ver Tobías, cometen escándalo y más les valdría amarrarse una piedra de molino al cuello y arrojarse al mar, que el juicio que les espera. Lo mismo se aplica en todo acto de corrupción y de mala administración. Tienen a los obispos y cardenales de la Iglesia para aconsejarse en materia de gobierno cristiano y de ejemplo que deben dar a sus gobernados, si no los escuchan se reservan para el destino del rico Epulón, que sólo hasta que estuvo en el infierno comprendió su error.

Art. 66.- Es miembro de la Orden Crucífera con pleno derecho, aquel que después de tres años de formación y habiendo demostrado su capacidad y deseo de vivir, de acuerdo al estilo de vida de la Comunidad, es propuesto por sus formadores y aceptado por el Capítulo a un compromiso pleno y formal dentro de la misma.

  1. Se exime de este requisito y se acepta como miembro de la Orden Crucífera con derecho pleno aquel que aprobando los exámenes de conocimientos correspondientes de formación, haya fundado 12 comunidades de observantes o de apostolados y exprese su deseo de vincularse permanentemente con la Orden Crucífera.

Art. 67.- Los miembros con derecho pleno y estado de vida definido, podrán celebrar, si así lo desean, alianza solemne o perpetua con la Orden Crucífera, si así lo disciernen sus superiores.

Art. 68.- El perfil de los integrantes de la Orden Crucífera se divide en dos grandes ramas por la acción general de sus integrantes:

  1. Los que a semejanza de Martha desarrollan las actividades de apostolado externo, cumpliendo con lo señalado en el Art. 27.
  2. Los que a semejanza de María eligen la intimidad con el Señor, no realizan un apostolado externo y cumplen alguna observancia de las establecidas en el Art. 25.

CAPITULO 9

De los requisitos para ingresar

Art. 69.- Son requisitos generales:

  1. Estar bautizado en la Iglesia Católica o en los ritos que están en comunión con la Iglesia Católica a tenor del derecho.
  2. No tener impedimento canónico alguno.
  3. Si es cristiano no católico, o no es católico, coincidir con las disposiciones ecuménicas de la Iglesia Católica.
  4. Ser dócil a las enseñanzas de la Iglesia Católica y tener disposición a la obediencia a los legítimos superiores.
  5. Saber las verdades fundamentales que enseña el catecismo de la Iglesia Católica y tener disposición a conocerlas en profundidad.
  6. Rechazar al pecado y amar al pecador como enseña Cristo y la Iglesia.
  7. Compunción por los pecados cometidos y propósito de jamás volverlos a cometer y de alejarse de las ocasiones de pecar.
  8. Propósito firme de permanecer en Gracia de Dios.
  9. Propósito firme de buscar agradar a Dios con todos sus actos.
  10. Propósito de cumplir con los estatutos de la Orden Crucífera.

Art. 70.- Son requisitos particulares:

  1. Acreditar examen del Catecismo Oficial de la Iglesia Católica.
  2. Acreditar examen de los estatutos de la Orden Crucífera.
  3. Tres meses de cumplimiento de los Instrumentos de las Buenas Obras, de Estabilidad en las obligaciones de estado y de Conversión de Costumbres.
  4. Si en su Parroquia hay coro y/o liturgia de las horas abierta a todos los fieles, participar al menos una vez a la semana durante los tres meses establecidos en el inciso anterior.
  5. Elegir el apostolado y/o observancia en la que se desarrollará y disponerse a prometer estabilidad en el cumplimiento de estos por un lapso mínimo de tres meses.
  6. Presentar su solicitud de ingreso en un la reunión capitular correspondiente.
  7. Carta de recomendación de un miembro de la Orden Crucífera.
  8. Recibir el escapulario de la Orden Crucífera en la celebración correspondiente, conforme al Artículo 56.
  9. Firmar responsiva.
  10. Para quienes realizan apostolados con personas o niños bajo su responsabilidad: presentar certificado de salud emitido por alguna institución médica y presentar certificado de salud psicológica en donde conste que no tiene inclinaciones homosexuales.

CAPITULO 10

De las obligaciones de los integrantes y su formación

Art. 71.- Luchar por mantenerse en Gracia de Dios y luchar siempre por acrecentar la Gracia de Dios en si. Cumplir los 10 mandamientos de la Ley de Dios, los mandamientos de la Iglesia y vivir los sacramentos. Buscar vivir la perfección cristiana en todos sus actos y orar siempre.

Art. 72.- Conocer el Catecismo Oficial de la Iglesia Católica y profundizar en su explicación, a fin de poder enseñarlo siempre. Leer y meditar constantemente las Sagradas Escrituras.

Art. 73.- Conocer el Código de Derecho Canónico de la Iglesia Católica y cumplir con los derechos y obligaciones que de este se desprende, según la edad y estado del Crucífero.

Art. 74.- Conocer los Estatutos y reglamentos de la Orden Crucífera.

Art. 75.- Guardar obediencia a sus legítimos superiores en las materias que corresponde según el derecho y cumplir cabal y ejemplarmente con sus obligaciones de estado. Ejercer la autoridad con el don del Discernimiento de Espíritus, buscando siempre lo que el Espíritu Santo quiere del prójimo para su salvación y santificación en el marco de su vocación y estado de vida.

Art. 76.- Son obligaciones del Crucífero, además de las anteriores:

  1. Asistir puntualmente a las reuniones y celebraciones de la Orden Crucífera, según su estado, observancia y apostolado.
  2. En cuanto a observancias y apostolados, comprometerse solamente conforme a las posibilidades reales de cumplimiento en tiempo y forma.
  3. Para poder ejercer algún apostolado, cumplir obligatoriamente con una observancia, al menos con la primera.
  4. Presentar en tiempo y forma los planes e informes trimestrales, semestrales y anuales correspondientes.
  5. Cumplir con las 14 obras de misericordia, en el marco de su estado, observancia, apostolado y posibilidades reales.
  6. Cumplir con estrictamente las costumbres señaladas en el Artículo 14.
  7. Vestir el escapulario de la comunidad en celebraciones y reuniones. Los que tienen derecho pleno visten además la capa de la comunidad, según el reglamento correspondiente.
  8. Trabajar para sostenerse a sí mismos y a la Orden Crucífera. Dar en lugar de recibir. En materia económica no ser gravosos ni a la Parroquia, ni a la Orden Crucífera, ni a la comunidad. Cumplir con las cuotas de sostenimiento y recuperación correspondientes.
  9. Apoyar con su trabajo para satisfacer las necesidades de la Parroquia, de la comunidad, de la Orden Crucífera, de los más necesitados. No a través de colectas, sino de oferta de servicios y trabajo con el que se ofrece algo en beneficio de alguien, sin caer en actividades con fines exclusivos de lucro y de acumulación de capital.
  10. Jamás generar ni involucrarse en escándalos.
  11. En lo que competen a denuncia de irregularidades o delitos y defensa derechos legítimos se conduce conforme a lo establecido en el Derecho Canónico, recomendaciones pontificias y de estos estatutos.
  12. Siempre tiene en alto el nombre de la Santa Iglesia Católica y de la Orden Crucífera.
  13. Preferir cualquier suplicio antes que cometer pecado mortal.
  14. No pronunciar palabras vanas ni ociosas, ni groserías, ni modismos, chismes, no ser detractor.
  15. Hombres y mujeres visten con decencia. No ropas entalladas, ni minifaldas, ni exhiben su cuerpo, ni son provocativos con la mirada o los cosméticos. Son pudorosos en su forma de hablar, vestir y moverse, cuando caminan, descansa o se sientan. Las mujeres observan la conducta de María y los hombres la de San José y Jesús.

Art. 77.- Los miembros de la Orden Crucífera, continuarán recibiendo, de modo permanente, la enseñanza que requieren según su estado de vida, observancia y apostolado con el fin de apoyar su crecimiento y compromiso cristiano integral. Ello será a través de cursos, lecturas recomendadas, seminarios y diplomados.

Art. 78.- Todo Crucífero que pretenda enseñar sobre alguna materia de las que son necesarias para quienes desarrollan apostolado o vivencia de observancias, deberá contar con la autorización del capítulo correspondiente, tras examen de oposición y obtención de diploma. En casos específicos y por recomendación del capítulo, los superiores autorizarán la enseñanza por parte de Crucíferos sin estos requisitos.

Art. 79.- Toda la enseñanza y comunicación de mensajes orales y escritos será con un lenguaje sencillo y entendible, objetivo, directo y sin ambigüedades. Toda enseñanza, glosa, comunicación por cualquier medio referida a la Orden Crucífera, al interior o al exterior, sus observancias y/o apostolados, o en el ejercicio de observancias y/o apostolados, se referirá siempre y estará fundamentado en el Catecismo Oficial de la Iglesia Católica y/o al Código de Derecho Canónico de la Iglesia Católica, a los documentos pontificios, al Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo y a estos estatutos;

  1. No se permiten, con el carácter de crucífero, ni ostentando representación crucífera alguna, ni portando los hábitos de la Orden: disertaciones, comentarios, comunicaciones y cualquier difusión o acción con base a criterios personales, que no cumplan con este Artículo.
  2. Los comunicados oficiales los realizan los responsables autorizados de la Orden Crucífera.
  3. En la aplicación del método científico para el desarrollo de acciones y planes de apostolado se reconoce la aportación de diversidad de opiniones y criterios, como trabajo obligatorio y constante dirigido a obrar correcta y prudentemente; para corregir al mismo método o alguno de sus pasos y lograr los objetivos, conforme los textos autorizados por la Orden Crucífera para ese efecto y el reglamento correspondiente. Este criterio no aplica a la espiritualidad, el carisma y los fundamentos de la Orden Crucífera, así como la Fe de la Iglesia, los cuales no están sujetos a discusión, criterios personales ni opiniones, sino que se aplican e interpretan según sus propias disposiciones.

Art. 80.- Los textos fundamentales para la enseñanza, para la realización de apostolados, para la vivencia de observancias son El Evangelio y las Sagradas Escrituras a la luz de los siguientes documentos:

  1. Las Sagrada Escrituras.
  2. El Catecismo Oficial de la Iglesia Católica.
  3. El Código de Derecho Canónico de la Iglesia Católica.
  4. Los estatutos de la Orden Crucífera.
  5. Los Documentos del Concilio Vaticano II.
  6. Las Encíclicas.
  7. Los documentos de los Consejos Pontificios.
  8. Los documentos de las Conferencias Episcopales.
  9. Los documentos del Ordinario.
  10. “Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen María”, de San Luis Grignon de Montfort.
  11. La Regla de San Benito.
  12. Obras Completas de San Juan de la Cruz.
  13. Obras Completas de Santa Teresa de Jesús.
  14. “Subida al Cerro del Tepeyac”, “La Violencia del Reino de Dios. Crucífer vs. Lucifer”, “Año Cero: El Apocalipsis ha Iniciado” y los documentos calificados como: “escritos que fundamentan la espiritualidad crucífera”.
  15. Las reglas de vida San Francisco de Asís, Santo Domingo de Guzmán y San Agustín y otros santos, aprobadas por la Iglesia.
  16. La “Santa Escala”, de San Juan Clímaco.
  17. El “Incendio de Amor”, de San Buenaventura.
  18. Las “Florecillas”, de San Francisco de Asís.
  19. Documentos de las devociones del Señor de la Misericordia, de Ntra. Señora de Fátima, del Rosario, de la Legión de Almas Pequeñas y otras autorizadas por la Iglesia.

Art. 81.- El gobierno de la Orden Crucífera tendrá cuidado de que no sean introducidos textos dudosos, sobre todo aquellos que introducen la lucha entre los hombres y doctrinas enmascaradas contrarias a los 10 mandamientos, o doctrinas pro paganas, naturalistas o panteístas, o contrarias a la penitencia y a la negación de si mismo que nos propone la Iglesia para nuestra santificación, así como de ecumenismos contrarios o distintos al aprobado por el Consejo Pontificio correspondiente. También aquellos que promueven la idolatría y el dinero como valor supremo o la comodidad y el bienestar a costa de la dignidad humana.

Art. 82.- Todos los Crucíferos realizarán retiros espirituales al menos una vez al año, en monasterios cistercienses, trapenses, benedictinos o de alguna Orden contemplativa, donde se privilegie el silencio, la oración, la penitencia, la liturgia y la Eucaristía, así como los ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola y la Imitación de Cristo. Con ello buscarán obtener abundantes frutos de compunción del corazón y compromiso de conversión permanente.

CAPITULO 11

De las sanciones

Art. 83.- De acuerdo con el Evangelio:

  1. Se exhorta de palabra a la conversión a quien patentemente no lucha por salir de una situación pecaminosa o de enfriamiento culpable.
  2. Si no modifica su conducta, se le exhorta con dos testigos.
  3. Se deja de ser miembro de la Orden Crucífera únicamente por razones graves como: faltas repetidas públicas e impenitentes contra la moral y la Doctrina Cristiana; por falta de cumplimiento de los compromisos básicos contraídos con la Orden Crucífera y por no estar de acuerdo con sus ideales y estilo de vida.
  4. A quien se imponga la exclusión tendrá derecho a ser escuchado y presentar su defensa personalmente ante el capítulo correspondiente. El procedimiento se ajusta al reglamento correspondiente, con imparcialidad y justicia.

Art. 84.- Si la falta es contra el patrimonio de la Orden Crucífera;

  1. Se procederá conforme a las leyes civiles contra el responsable cuando este cometió robo o daños con afán de perjudicar a la Orden Crucífera o servirse de ella para fines distintos de los que esta tiene.
  2. Independientemente de la causa, el responsable de daño al patrimonio deberá restituir al doble el valor correspondiente;

Art. 85.- Cuando se trate de controversias internas entre los Crucíferos o con los superiores, se dirimirán en capítulo, a tenor del reglamento correspondiente. Los involucrados aceptarán el juicio del capítulo a tenor de obediencia.

CAPITULO 12

De los Reglamentos

Art. 86.- La Orden Crucífera redactará en reuniones capitulares los reglamentos que considere pertinentes para el buen desempeño de las observancias, los apostolados y el gobierno, a tenor del Canon 309.

Art. 87.- Compete a los superiores de la Orden Crucífera establecer la necesidad de reglamentos especiales, el procedimiento para emitirlos y la forma de aplicarlos. No se emitirán reglamentos especiales sin razón justificada y sin el aval del presidente, a tenor de los cánones 309 y 225.1.

CAPITULO 13

De las cuotas, donaciones y la administración del patrimonio de la Orden Crucífera

Art. 88.- Los Crucíferos cooperarán económicamente para el sostenimiento de las actividades de apostolado y para el sostenimiento de los que estén viviendo como ermitaños y viudas, sin detrimento de lo establecido los incisos g) y h) del Art. 76, que observan el camino que propone la Orden Crucífera.

Art. 89.- Las cuotas no serán gravosas para los Crucíferos.

Art. 90.- No se cobrarán cuotas a los Crucíferos que no puedan cubrirlas por crisis económicas, pobreza material e imposibilidad de superar una situación económica adversa.

Art. 91.- Las cooperaciones económicas de los Crucíferos serán administradas por la Orden Crucífera en la demarcación Parroquial.

Art. 92.- La Orden Crucífera en la demarcación de su Parroquia está obligada a socorrer a los más pobres y enfermos, aunque no sean católicos. También a los Crucíferos que padecen pobreza material o enfermedad, sin prejuicio de lo establecido en el Art. 75.

Art. 93.- Corresponde al capítulo Parroquial discernir que las situaciones que atienden los Artículos 88 y 89 no sean fingidas o que se prolonguen por la culpabilidad de las personas cuando este no quiera trabajar.

Art. 94.- La Orden Crucífera entregará los siguientes diezmos:

  1. En la demarcación Parroquial, al Párroco.
  2. En la demarcación diocesana, al Obispo.
  3. En la demarcación Nacional, a las Obras Pontificias correspondientes.

Art. 95.- Las demarcaciones diocesanas entregarán los apoyos económicos que requiera el gobierno de la Orden Crucífera.

Art. 96.- Para el sostenimiento de apostolados, los Crucíferos buscarán donaciones monetarias y/o en especie, sin que esta se convierta en su actividad principal, sobre todo para las siguientes actividades y cuidando de obedecer el Canon 325.1:

  1. Atención a quienes padecen pobreza extrema y enfermedad.
  2. Prevención de enfermedades contagiosas.
  3. Cultura de fundaciones comunitarias.
  4. Generación de fundaciones comunitarias y empresas sociales.
  5. Difusión de apostolados y observancias de la Orden Crucífera.
  6. Apoyo a actividades del Párroco y del Ordinario.
  7. Adquisición de Centros Educativos y medios de comunicación.
  8. Otras que la necesidad requiera.

Art. 97.- Las cooperaciones se administrarán con honestidad y prudencia por los superiores de cada demarcación y deberán rendir informes trimestrales a todos los Crucíferos y a sus superiores.

Art. 98.- La propiedad legal de todos los bienes, inmuebles, activos que obtenga la Orden Crucífera en todas sus demarcaciones, para conseguir sus objetivos, es de la Orden Crucífera en su nivel de gobierno internacional.

Art. 99.- Es obligación de los equipos correspondientes incrementar con su trabajo el patrimonio de la Orden Crucífera, para sostener las obras de apostolado, caridad y la promoción internacional de la obra, sin embargo ello no les da libertad para operar libremente en los mercados financieros, sino con el permiso de los superiores correspondientes, sobre todo cuando se trate de inversiones bursátiles o en mercados de productos derivados, off shore.

Art. 100.- Está prohibido ejercer el agio con el patrimonio de la Orden Crucífera.

  1. El gobierno de la orden tendrá especial cuidado en la intención moral de los donadores. Está prohibido recibir dineros y bienes muebles e inmuebles, de manera temporal o permanente, en préstamo o bajo cualquier tipo de acuerdo, si la intención del donador es utilizar el nombre de la congregación o cualquiera de sus nombres cortos, para fines personales, de soberbia, avaricia, fines políticos o de imagen ante la sociedad, para establecer primacía en litigios o para enfrentar conflictos de cualquier índole, y cualquier otro que sea diferente al cumplimiento del primer mandamiento de la ley de Dios, y de lo establecido en el Derecho Canónico, el Catecismo Oficial de la Iglesia Católica y estos estatutos.
  2. Para cumplir con este ordenamiento, se tendrá por dudosa y peligrosa para la congregación, la intención y las acciones que rodeen a la presunta donación de bienes que no tenga por fundamento la conversión real del donador, con muestras reales de la compunción del corazón, la cual es imposible de ocultar, tal como una ciudad en la cima de una montaña. Esta norma habrá de respetarse a pesar de la necesidad que tengan los integrantes de la congregación.
  3. En este aspecto, todos los integrantes de la congregación recordarán que la finalidad de la orden no es acumular bienes ni riquezas, sino pescar almas para Cristo.
  4. En los casos en los que el resultado de acuerdos de uso de inmuebles con el paso del tiempo sea la comprobada utilización de particulares o integrantes de la orden del nombre de la congregación o cualquiera de sus nombres cortos, para fines distintos de los establecidos en estos estatutos, es obligación del gobierno de la orden emitir carta aclaratoria ante los involucrados, ante el pueblo de Dios, ante el Ordinario del Lugar y proceder conforme lo establezcan las leyes locales, para salvaguardar los derechos de todos y reforzar la proclamación de la misión de la orden.

CAPITULO 14

De las escuelas e institutos educativos

Art. 101.- En todas sus demarcaciones, la Orden Crucífera podrá adquirir o fundar instituciones educativas, para ofrecer la educación a tenor del Derecho Canónico. Para ello podrá adquirir inmuebles, terrenos, licencias, etc.

Art. 102.- La administración, dirección y rectoría de las escuelas e institutos estará a cargo de integrantes de la Orden Crucífera con la preparación profesional correspondiente.

Art. 103.- Todas las escuelas e institutos se regirán por los superiores diocesanos, nacionales e internacionales específicamente designados para este encargo.

Art. 104.- Compete a los Crucíferos de las demarcaciones Parroquiales vigilar que las instituciones cumplan rigurosamente con el objetivo para el cual existen dentro de la Orden Crucífera y que no se conviertan en negocios.

Art. 105.- Las escuelas e instituciones educativas no son exclusivamente para pobres ni exclusivamente para ricos, sino abierta para todos. A juicio de los superiores se establecerán las colegiaturas y los casos en que se ofrecerán medias becas o becas completas, sin importar la condición social o económica de los beneficiarios, sino su aplicación y disciplina.

Art. 106.- Todas las instituciones educativas de la Orden Crucífera observarán un estricto régimen militarizado, aplicable también a quienes las dirigen.

Art. 107.- Procurarán los superiores que en la demarcación de cada Diócesis existan suficientes instituciones educativas elementales, básicas, medias básicas, media superior, superior y posgrados, para ofrecer educación cristiana en los siguientes regímenes:

  1. Mixto.
  2. Masculino.
  3. Femenino.
  4. Interno.

Art. 108.- Los superiores procurarán que en cada Parroquia exista formación militarizada y no militarizada para jóvenes y señoritas, adolescentes y adultos en materia de moral, sexualidad a tenor del derecho y buenas costumbres. Se retomarán las costumbres de las damas y de los caballeros, el respeto al prójimo, a los mayores y a los ancianos, y la correcta forma de conducirse con sus semejantes, el honor, la justicia y la rectitud.

CAPITULO 15

Del Internet y de los medios de comunicación

Art. 109.- La Orden Crucífera operará portales propios a nivel internacional, nacional y local, de los cuales se hará cargo el equipo del apostolado correspondiente.

Art. 110.- Operará también portales diocesanos, que pondrá a disposición para que participen los equipos diocesanos correspondientes, que incluirán las herramientas de la Red eclesiástica RIIAL. Procurará que cada Parroquia tenga una página de Internet, para que la opere el quipo Parroquial al más bajo costo. La administración técnica la tendrá la Orden Crucífera. Los contenidos serán de la Parroquia.

Art. 111.- La oferta del Artículo 109 se establecerá también para las escuelas de la región y para los comercios y negocios.

Art. 112.- En todo momento se cuidará de poner candados a contenidos nocivos y en promover la cultura cristiana, la vida perfecta y los apostolados y observancias de la Orden Crucífera.

Art. 113.- La Orden Crucífera adquirirá el equipo técnico necesario para desarrollar este apostolado.

Art. 114.- La asociación operará también medios de comunicación impresos y electrónicos como periódicos, revistas, radio y televisión, ya sea mediante su fundación o adquisición de medios ya existentes.

Art. 115.- Como patrón, la Orden Crucífera observará la justicia en las relaciones con el gremio y con los empleados y obreros, a tenor de lo que se menciona en la doctrina de la Iglesia y en el Artículo 65.

CAPITULO 16

Del Gobierno

Art. 116.- La Orden Crucífera se dirige y gobierna conforme lo establece el Canon 321 a tenor de sus estatutos.

Art. 117.- La Orden Crucífera tiene la siguiente estructura general:

  1. Observancias en una Parroquia.
  2. Apostolados en una Parroquia.
  3. Demarcaciones Parroquiales.
  4. Demarcaciones diocesanas.
  5. Demarcación diocesana por observancia específica.
  6. Demarcaciones diocesana por apostolado específico.
  7. Demarcaciones nacionales.
  8. Demarcación internacional.

Art. 118.- Cada apostolado y observancia, tienen la siguiente estructura particular:

  1. Procurador.
  2. Subprocurador.
  3. Oficial Mayor.

Art. 119.- En cada demarcación de Parroquia la estructura es la siguiente:

  1. Procurador.
  2. Subprocurador.
  3. Oficial Mayor.
  4. Encargado de Finanzas.

Art. 120.- En cada Diócesis:

  1. Procurador General.
  2. Subprocurador General.
  3. Oficial Mayor.
  4. Encargado de Finanzas.
  5. Procurador General de Apostolados.
  6. Procurador General de Observancias.
  7. Director de Comunicación y Relaciones Públicas.

Art. 121.- En cada país:

  1. Procurador General.
  2. Subprocurador General.
  3. Oficial Mayor.
  4. Encargado de Finanzas.
  5. Procurador General de Apostolados.
  6. Procurador General de Observancias.
  7. Director de Comunicación y Relaciones Públicas.

Art. 122.- A nivel internacional:

  1. Comandante y Procurador General.
  2. Subcomandante y Subprocurador General.
  3. Oficial Mayor.
  4. Oficial de Finanzas.
  5. Comandante de Apostolados.
  6. Comandante de Observancias.
  7. Oficial de Comunicación, Relaciones Públicas e Institucionales.

Art. 123.- Cada mesa de gobierno podrá designar a personas y cargos que colaboren a un mejor desempeño y eficiente operación del área de responsabilidad.

Art. 124.- Los Procuradores y Subprocuradores de cada observancia y apostolado Parroquial tienen el derecho y la obligación de participar en los capítulos diocesanos de observancia y apostolado.

Art. 125.- Los órganos de gobierno de cada nivel, de observancia, apostolado, Parroquial, diocesano, nacional e internacional, son los capítulos, cuyas funciones son las siguientes:

  1. Cuidar el Orden, la disciplina y la formación espiritual, eclesial y pastoral de los integrantes de la Orden Crucífera;
  2. Cuidar que se guarde el espíritu de la Orden Crucífera, la ortodoxia, la eclesialidad y la comunión con la Iglesia Católica y sus pastores.
  3. Vigilar que los estatutos se cumplan.
  4. Vigilar que no haya fines ocultos o enmascarados en la acción de los integrantes de la Orden Crucífera y que ninguno de sus miembros la utilice para fines distintos de los establecidos en los estatutos.
  5. Recibir los planes trimestrales, semestrales y anuales, y escuchar su análisis y entregarlos al procurador correspondiente para su archivo; revisar y escuchar los informes correspondientes al avance sobre dichos planes.
  6. Aceptar nuevos miembros.
  7. Dirimir y establecer obediencia en controversias internas del propio capítulo y de los Crucíferos a los que representan.
  8. Decidir sanciones, expulsiones, medidas disciplinarias, reintegración de miembros.
  9. Analizar informes de los procuradores según su nivel y emitir opiniones al respecto.
  10. Analizar informes financieros, aceptarlos o rechazarlos y emitir opiniones.
  11. Planear misiones de expansión de la Orden Crucífera.

Art. 126.- Todos los capítulos se integran por los Crucíferos con derecho pleno. Al celebrarse forman una mesa directiva encabezada por:

  1. Presidente.
  2. Secretario.
  3. Escrutador.

Todos los capítulos llevarán estricto archivo de actas de capítulo, con minutas e informes.

Art. 127.-Tienen derecho a vetar los acuerdos de un capítulo los Crucíferos con votos perpetuos y exponer sus razones, las cuales deberán ser analizadas y ponderadas por el capítulo.

Art. 128.- Cuando en una observancia o apostolado hay hasta doce integrantes, forman en sí un capítulo. Cuando no, se integran al capítulo general de las observancias y/o apostolados.

Art. 129.- Tienen derecho de asistir a los capítulos que se celebren, los superiores laterales y hacia arriba, pero no tiene voz ni voto.

Art. 130.-Los capítulos Parroquiales se integran por:

  1. Los representantes de gobierno de la Orden Crucífera en la Parroquia.
  2. Los Procuradores de Observancias y de Apostolados.
  3. El visitador fiscalizador.

Art. 131.-Los capítulos diocesanos se integran por:

  1. Los representantes de gobierno de la Orden Crucífera en la Diócesis.
  2. Procuradores y Subprocuradores por Parroquia.
  3. Procuradores y Subprocuradores diocesanos por observancia.
  4. Procuradores y Subprocuradores diocesanos por apostolado.
  5. El visitador fiscalizador.

Art. 132.- Los capítulos nacionales se integran por:

  1. Los representantes de gobierno de la Orden Crucífera a nivel nacional.
  2. Procuradores y Subprocuradores diocesanos.
  3. Procuradores Generales de Observancias y Apostolados.
  4. El visitador fiscalizador.

Art. 133.- Los capítulos internacionales se integran por:

  1. Los representantes de gobierno de la Orden Crucífera a nivel internacional.
  2. Procuradores y Subprocuradores nacionales.
  3. Procuradores de Observancias y Apostolados.
  4. El visitador fiscalizador.

Art. 134.- Los capítulos celebran las siguientes reuniones:

  1. Los capítulos Parroquiales y diocesanos celebran reuniones trimestrales y anuales.
  2. Los capítulos nacionales celebran reuniones anuales.
  3. Los capítulos internacionales celebran reuniones anuales.
  4. El visitador fiscalizador.

Art. 135.- Pueden celebrar capítulos diocesanos y nacionales también las observancias y los apostolados de forma independiente;

Art. 136.- Por razones extraordinarias pueden convocar a reuniones capitulares:

  1. En el nivel Parroquial el Procurador o los capítulos de observancias y apostolados de manera conjunta
  2. En el nivel diocesano el Procurador o los capítulos de observancias y apostolados de manera conjunta.
  3. En el nivel internacional, al menos 11 Procuradores nacionales.

Art. 137.- El Procurador Parroquial se designa por reunión capitular, de entre los integrantes con derecho pleno, pudiendo ser de la misma Parroquia o de otra y cumplirá su ministerio por el periodo de tres años.

  1. El Procurador Parroquial designará a sus colaboradores los cuales deberán ser avalados por el capítulo.

Art. 138.- El Procurador diocesano se designará por reunión capitular, de entre los integrantes con derecho pleno, debiendo ser de la misma Diócesis y cumplirá su ministerio por el período de tres años.

  1. El Procurador Parroquial designará a sus colaboradores los cuales deberán ser avalados por el capítulo.

Art. 139.- El Procurador General en un país se designará en reunión capitular, de entre los integrantes del propio capítulo y cumplirá su ministerio por el periodo de seis años.

Art. 140.- El Comandante y Procurador General Internacional se designará en reunión capitular, de entre los integrantes del capítulo o de la propuesta conjunta de procuradores de al menos 7 países de un candidato distinto. Cumplirá su ministerio hasta los 75 años de edad.

Art. 141.- Se realizarán tres votaciones y se realizará un cómputo de los resultados de las mismas, en cuya ponderación quien obtenga el mayor número de votos será investido con este ministerio.

  1. El Comandante y Procurador General Internacional designará a sus colaboradores procurando que figuren de entre varios países y observancias.

Art. 142.- Dos ermitaños tendrán bajo vigilancia la actuación de Comandante y Procurador General Internacional.

Art. 143.- En caso de muerte, ausencia ó enfermedad, que impida al Comandante y Procurador General Internacional asumirá la responsabilidad temporalmente el Subcomandante y Subprocurador General. El capítulo convocará dentro de los seis meses siguientes a elecciones de un nuevo Comandante y Procurador General Internacional.

Art. 144.- Todos los que gobiernan están al servicio de la Orden Crucífera y no sobre ella.

Art. 145.- La Orden Crucífera está sujeta a la autoridad pastoral de cada Párroco en lo que se refiere al servicio que la Orden Crucífera presta a la Parroquia, según el Canon 519, sin detrimento de la justicia, el derecho y la autoridad pericial de los fieles en las materias que les corresponden, especialmente en el caso de la Orden Crucífera, la de los peritos en comunicación para la planeación de la difusión catequética y de la fe.

Art. 146.- En lo que se refiere a su régimen interno como Orden Crucífera , se rige por sus propios Estatutos, según el Canon 321.

Art. 147.- Para entender mejor y aplicar estos estatutos y evitar arbitrariedades en el ejercicio de la autoridad y para superar conflictos que puedan presentarse, téngase en cuenta el Código de Derecho Canónico y las soluciones contenidos en los mismos estatutos.

Art. 148.- Los estatutos se interpretan a la letra y pueden ser modificados por el Capítulo Internacional en cuestiones de forma. No se modifica la espiritualidad, carisma, objeto y medios para alcanzar el objeto.

CAPITULO 17

De la disolución de la Orden Crucífera

Art. 149.- La Orden Crucífera se disuelve por acuerdo del capítulo Internacional.

Art. 150.- En caso de disolución, los bienes y activos de la Orden Crucífera se entregarán a los pobres, salvo aquellos resguardados a tenor del Canon 325.2.

Art. 151.- La disolución de la Orden Crucífera no exime del cumplimiento personal de los votos privados, de las observancias y de los apostolados, como cosa propia de cada persona, si desea continuarlos.

CAPITULO 18

Transitorios

Art. 152.- La comunidad de los fundadores de la Orden Crucífera se constituye también en comunidad de apostolado, de observancias, Parroquial, diocesana, nacional e internacional, en tanto se formen las comunidades a tenor de estos estatutos.

Art. 153.- El Capítulo fundacional emite estos estatutos el día 3 de mayo de 2003, los cuales tienen fuerza de Ley para todos los Crucíferos, a tenor del Canon 321.

Art. 154.- El capítulo fundacional presenta estos estatutos el día de la fiesta de la Santa Cruz, 3 de mayo de 2003. Se designa a LUIS MARTÍN GONZÁLEZ GUADARRAMA, como Procurador General de la Orden Crucífera en México y como Comandante y Procurador General Internacional y como representante legal para todos los asuntos eclesiásticos y civiles. Rúbricas: LUIS MARTÍN GONZÁLEZ GUADARRAMA (Rúbrica), PBRO. AARÓN PÍO QUINTO LUGO LICONA (Rúbrica), GUADALUPE RIVERA ARÉVALO (Rúbrica), CHRISTIAN MALDONADO SIFUENTES (Rúbrica bajo régimen ecuménico).

Art. 155.- Los rubricantes LUIS MARTÍN GONZÁLEZ GUADARRAMA, PBRO. AARÓN PÍO QUINTO LUGO LICONA, GUADALUPE RIVERA ARÉVALO, CHRISTIAN MALDONADO SIFUENTES (régimen ecuménico), confirman en celebración fundacional con la Bendición Episcopal de MONS. LUIS ARTEMIO FLORES CALZADA, OBISPO DE VALLE DE CHALCO sus compromisos, toman hábitos en la Capilla del Convento de Porta Coeli, jurisdicción de la Parroquia de San Antonio, en el poblado de Santiago Cuauhtenco, Amecameca, Estado de México, el 9 de diciembre de 2003, fiesta de San Juan Diego, en Celebración Eucarística presidida por el MRP. Fr. Joel Vega Ramos, O.P., con la representación episcopal.